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Vidas

Las vueltas de la vida de Toyota.

De Japón para el mundo.

Toyota Motor es una empresa extraordinaria que, por más de una razón, sirve de referencia a todas las armadoras del mundo.


En México, los empresarios y los políticos esperan ansiosos a que Toyota decida de una vez por todas incursionar con una planta más en México, con una inversión por encima de los 1,000 millones de dólares, para producir el Corolla, una de sus marcas más populares.

Si bien es cierto que la empresa cuenta ya con una fábrica en Baja California, para producir la camioneta Tacoma, aún no cuenta con una planta de ensamblaje de autos en el país.

Quizás la prudencia se deba a la “pausa intencionada” –la llaman–, impuesta por el propio Akio Toyoda, el mandamás de la firma, que busca evitar los embarazosos llamados a revisión que ha tenido que hacer en algunos modelos, que han dejado en claro que lo perfecto tampoco tiene lugar en esa impecable armadora.

Y aunque aún no se sabe exactamente en dónde se asentará la planta, sí se supo que su producción formal empezará en 2019. Toyota no quita el dedo del renglón para montar un centro de producción a gran escala y aprovechar, como otras armadoras, los costos laborales y el acceso a Estados Unidos, el mayor mercado de esa compañía. 

El coche del futuro

Pero “entre que son peras o son manzanas”, cabe hacer un paréntesis y abrir una ventana al mundo de Toyota, en donde prevalece el orgullo por hacer bien las cosas, inclusive a nivel artesanal. Y eso lo podemos constatar ahora mismo con un modelo recién lanzando, el Mirai (que en japonés significa el futuro), un sedán de pila de combustible (que puede recorrer unos 650 kilómetros con un depósito de hidrógeno, mismo que tarda en recargarse por completo en unos 3 minutos). Este modelo viene equipado con algunos de los más altos estándares en la industria, y se construye a mano (aunque usted no lo crea) con el mismo cuidado y atención al detalle, por artesanos altamente calificados (se trata de una serie limitada de 700 vehículos), que producen en la línea apenas tres unidades cada día.

Este modelo salió a la venta en Japón el 15 de diciembre de 2014 a un precio de 6.7 millones de yenes, pero a finales de este año estará disponible en California (por sólo 57,400 dólares). El coche no contamina ni tantito. Emite sólo vapor de agua (al mezclarse hidrógeno con oxígeno produce la electricidad que lo mueve).

Un problema para el Mirai va a ser que no hay muchas estaciones para recargar su pila, por ello la prueba tuvo lugar en las cuatro mayores urbes de Japón (Tokio, Osaka, Nagoya y Fukuoka).

 

Un coche que se maneja solo

Pero Toyota no guarda un único “as” bajo la manga. También pone en juego, y en competencia frontal con Nissan, un sistema de conducción automática que evita colisiones y sitúa al vehículo en el centro de su carril, sin necesidad de que el conductor mueva el volante.

Los voceros de Toyota explicaron a la prensa que la conducción automática AHDA (Automated Highway Driving Assist) es una tecnología que evita los errores humanos y aminora el estrés, “lo que repercutirá en la reducción de accidentes en las carreteras”.

Las múltiples vidas de Toyota

Sakichi Toyoda, el fundador de la empresa, nació en 1867, pero su aventura en el mundo del motor se inició en 1930, cuando Kiichiro Toyoda, su hijo, comenzó a diseñar un pequeño motor de gasolina y al investigar a fondo su potencial, estableció en 1932 la División Automotriz de Toyota Automatic Loom Works.

En 1936, la familia Toyoda anunció el inicio de la producción de un automóvil denominado Model AA. Unos meses después, en agosto de 1937, se fundó Toyota Motor Company Ltd., una empresa destinada de manera exclusiva a la creación de motores, automóviles y camiones.

Por cierto, el cambio de nombre de Toyada a Toyota se debió a la necesidad de simplificar la pronunciación, sobre todo ante la presencia del mercado internacional (son menos líneas), así como para diferenciar las actividades de las dos empresas familiares.

En 1955, Toyota enarboló por mucho tiempo un auto para el mercado doméstico, el Corona. Y para 1959 creó una discreta planta en Brasil e impulsó la producción de vehículos fuera de Japón. Poco a poco, cubrió todo el globo, hasta que en los años 70, cuando propuso el TPS “Sistema de Producción Toyota”, la mayor herencia de Toyota al mundo automotriz, creció de manera exitosa en sus principales mercados, en Estados Unidos, Canadá y Reino Unido.

El TPS subraya la importancia de la mejora continua y exige el compromiso de los empleados. Es considerado por la industria automotriz como la referencia obligada. Cuando Toyota inauguró una fábrica en Honshu, la primera de una serie de plantas y talleres que luego germinarían en una red inmensa acabaron por concebir una ciudad industrial de enormes proporciones, conocida en todo el globo como Toyota City.

Toyota ocupa hoy la cresta de la ola de la industria, ha lavado su imagen y, ahora, según noticias recientes, lanza su nuevo proyecto para el desarrollo de vehículos, la «Nueva Arquitectura Global» (TNGA, por sus siglas en inglés).

«Se trata de un nuevo comienzo para Toyota», aseguraron en Toyota ante más de 100 periodistas en Toyota City, la ciudad-sede del gigante nipón. La empresa se mueve con pies ligeros, quizás gracias a los plásticos que está introduciendo en sus vehículos, o quizás porque carga el rico pasado, el contundente presente y el promisorio futuro, en cada paso que da.

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