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Metro Mobility

¿Por qué los consumidores latinoamericanos prefieren soluciones innovadoras de transporte urbano?

El aumento de población, del tránsito y del impacto ambiental son algunos de los factores principales.

Hoy en día, conscientes de la infinidad de opciones que proporciona la democratización del acceso a la información, los consumidores más inquietos de las grandes ciudades latinoamericanas, ávidos por conocer y aprender, quieren ampliar sus horizontes intelectuales, emocionales, geográficos y demás, de muchas maneras.

Respecto de la movilidad personal en Latinoamérica, muchas personas están dejando de lado al automóvil como la opción convencional de trasladarse para adoptar nuevas soluciones de METRO MOBILITY (METRO MOVILIDAD) tales como el transporte público, el de tipo compartido u optando por opciones sustentables.

Pero, ¿cuáles son las motivaciones de esta tendencia? ¿Qué está impulsando a los consumidores latinoamericanos a buscar nuevas alternativas de transporte? A continuación, se lo explicamos:

EL SUEÑO O LA PESADILLA DEL TRANSPORTE

El aumento de la “prosperidad económica” ha permitido en los últimos años que un gran número de consumidores latinoamericanos tenga acceso a un auto propio.

   Entre 1997 y 2012, la ciudad de São Paulo, en Brasil, adicionó 1.4 millones de autos nuevos (comparado con un crecimiento poblacional de 1.3 millones de habitantes). (Companhia de Engenharia de Tráfego de São Paulo, noviembre de 2013).

   Por su parte, de enero a septiembre de 2013, los consumidores mexicanos compraron 755,315 carros de pasajeros y camionetas, el mayor volumen desde 2008. (Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, septiembre de 2013).

   Sin embargo, en muchas ciudades de América Latina, el número de autos excede por mucho la capacidad de las vías metropolitanas. ¿El resultado? Un tránsito caótico e interminables jornadas de tiempo invertidas dentro de un vehículo, tal y como sucede en Rio de Janeiro y São Paulo, las dos ciudadesmás congestionadas del continente americano. (Índice de tráfico de TomTom, 2013)

   Así, para muchos consumidores, el sueño de un auto propio ya se convirtió en una pesadilla.

Por fortuna, unas estadísticas realizadas hace poco en São Paulo muestran que el número de conductores dispuestos a dejar sus autos en casa aumentó de 65% en 2012 a 79% en 2013. (Rede Nossa São Paulo, septiembre de 2013).

CAMBIO DE ESTATUS MÓVIL

Por décadas, el auto reinó como principal símbolo y gran facilitador de la libertad personal. Por ello, no resulta extraño que este vehículo haya sido, tal vez, el principal emblema de consumo por estatus. Hoy en día, esta tendencia ya cambió:

• Se está produciendo un drástico cambio de estatus, que se aleja de la posesión de productos para enfocarse en la acumulación de experiencias de primera calidad.

• Asimismo, está el auge de la otra “movilidad”. Hoy, para millones de consumidores el teléfono inteligente ha sustituido al auto como principal facilitador de libertad personal. La adquisición de estatus pasó a un entorno digital, en el que los consumidores pueden crear, compartir y conectarse con otras personas en cualquier lugar.

• Por último, hay un cambio en la relación de dos ideas: libertad e independencia. La independencia y autonomía que ofrecían la posesión de un auto constituían una parte fundamental en la facilitación de la libertad personal. Sin embargo, ahora que el espacio en línea permite a los consumidores reunirse para hallar soluciones de desplazamiento eficaces, cómodas y compartidas, el vínculo tradicional entre libertad e independencia se rompió. De hecho, los consumidores conectados son conscientes de que es más probable alcanzar una libertad geográfica si actúan de manera colectiva, que de forma independiente. Lo que ha dado pie a la aparición de soluciones de transporte como la bicicleta, la bicicleta compartida o los sistemas de transporte público inteligentes.

   Despojado de su connotación simbólica y de su significación de estatus, el automóvil se convierte en sólo una opción más de transporte (cada vez más lenta) entre un creciente número de alternativas. 

EL PODER DE LA PROTESTA

Las protestas que ocurrieron el año pasado (en el mes de junio) en São Paulo, Brasil –detonadas por la tentativa de aumento en las tarifas de transporte público– ayudaron a poner sobre la mesa y como tema de discusión el tema del transporte entre muchos ciudadanos de toda América Latina.

   Hoy más que nunca, los consumidores son conscientes de la brecha existente en las expectativas respecto de los desplazamientos diarios en la ciudad, y los gobiernos ya se dieron cuenta de que ignorar las voces de protesta ciudadana es correr un riesgo.

   A principios de diciembre de 2013, un grupo de jóvenes mexicanos se manifestaron en la ciudad de México contra un incremento de 66% en las tarifas del metro, pasando de $3.00 pesos (USD 0,25) a $ 5.00 pesos (USD 0,40). Inspiradas por protestas similares ocurridas en Brasil, estas manifestaciones se organizaron a través de las redes sociales. Sus integrantes crearon el movimiento en línea #PosMeSalto, que hacía alusión a su negativa a pagar la nueva tarifa y a su intención de saltar los torniquetes que permiten el acceso al metro.

NUEVAS ALTERNATIVAS DE TRANSPORTE

Mientras que estas fuerzas empujan a los consumidores a abandonar el auto como opción de transporte habitual, un nuevo ecosistema de alternativas –más rápidas, eficientes, sustentables y agradables– se desenvuelve para satisfacer la necesidad de movilidad de los consumidores.

   Los nuevos y más pragmáticos consumidores, para quienes el auto es sólo una entre muchas opciones de transporte, están más abiertos a acoger este ecosistema. De la misma manera, conscientes de la ineficiente infraestructura, muchos gobiernos de Latinoamérica están incrementando su inversión económica en sistemas de transporte público y el uso de bicicletas compartidas.

   Ejemplo de ello es que entre diciembre de 2012 y agosto de 2013, el número de usuarios del programa de bicicletas compartidas ECOBICI, implementado en ciudad de México con el respaldo del Gobierno del Distrito Federal, aumentó 61%. (Secretaría de Medioambiente de ciudad de México, septiembre de 2013).

   Sin embargo, este nuevo ecosistema de transportes, no sólo está siendo impulsado por el Gobierno, también juegan un papel importante las empresas privadas, los nuevos modelos de bienes compartidos y las plataformas digitales que fomentan la iniciativa de los propios consumidores para encontrar soluciones. Aquí algunos ejemplos:

Easy Taxi y Santander

En São Paulo desde noviembre de 2013, el Grupo Santander ofrece un descuento de 50% a los clientes que utilicen la aplicación Easy Taxi  para reservar sus desplazamientos en un horario de 8 pm a 6 am. 

Unión de ECOBICI y La Tarjeta Multimodal

Desde enero de 2014 se implementó el uso de la Tarjera Mutimodal (costo $10 pesos) para todas las personas que utilizan transporte público en la ciudad de México, de modo que, para acceder tanto al sistema de renta de bicicletas ECOBICI como al Metro, Metrobús, Tren Ligero y Trolebús, solo usarán dicho plástico. 

PAZicleta

Con un precio de 285 dólares, la PAZicleta vio la luz en septiembre de 2013 en Colombia. Con este proyecto se pretende promover la paz mediante el uso de bicicletas pintadas de color blanco a excepción del rojo distintivo de la rueda trasera. Las personas que adquieren una, se les nombra “PAZiclista” y reciben clases sobre seguridad vial dirigidas a ciclistas invitándolos a fomentar los principios pacíficos de esta iniciativa con otros usuarios.

Mercedes-Benz y Gemini Tours

Lanzado en São Paulo en octubre de 2013, ‘Van Comigo’ es un servicio creado por Mercedes-Benz y la agencia de turismo Gemini Tours que permite a sus usuarios compartir el medio de transporte para desplazarse al lugar de celebración de un espectáculo, un evento deportivo o una fiesta. Los usuarios seleccionan el evento al que quieren acudir y efectúan la reserva; cuando el vehículo está lleno, reciben la confirmación de su viaje. El precio varía en función de la distancia y el número de pasajeros, pero el costo promedio es de alrededor de 13 dólares 

LO PRÓXIMO

El abandono del auto no sólo está cambiando el modo de vida en las ciudades latinoamericanas, sino que también contribuye a dar nueva forma a las propias urbes. Los efectos de esta tendencia van incluso más allá:

  • Momentos móviles.Los consumidores que opten por el transporte público disfrutarán de más tiempo libre… y así de sus teléfonos inteligentes. Lo que significa aún más tiempo para acceder a la nuevas libertades que brinda la conexión digital. Pensemos en campañas offline que atraigan la atención de los pasajeros y en cada estación de transporte como si se tratara de un centro comercial.
  • Transporte neutral.Con la aparición de una inmensidad de nuevas opciones de transporte, las marcas inteligentes deben hallar formas de adaptarse a cada tipo de desplazamiento.
  • Gobierno de marca.Recurrir a soluciones de transporte privadas o de alguna marca aumentará las expectativas de los consumidores para que dichas empresas encabecen una transformación positiva, tanto cívica como social, y subsanen las deficiencias de los gobiernos.
  • Consumidores vírgenes.Un número creciente de consumidores vírgenes se está dando cuenta de que el sueño del auto propio se ha convertido en una pesadilla. ¿Qué otros símbolos de estatus tradicionales se darán el lujo de ignorar ahora?
  • Guardianes de la paz.Con la diversificación de las opciones de transporte, se destacarán aquellos consumidores y empresas que promuevan el entendimiento y la empatía entre los diferentes usuarios de transportes.

Así que no importa a qué parte de la sociedad pertenezca, continúe pensando qué nuevos productos, campañas o servicios innovadores puede ofrecerle la tendencia METRO MOBILITY.

Luciana Stein

Jefa del Sur y Centroamérica

Trendwatching.com

luciana@trendwatching.com

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