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La mirada crítica a la Industria del Plástico

Es bien conocida la situación que atraviesa la Industria del Plástico, en lo que atañe a su reputación, debido a dos factores principales: la desinformación y la evidente contaminación que genera la inadecuada disposición de los desechos. El problema es real, sí, pero con un componente muy importante de percepción.
Por otro lado, la Economía Circular, conceptualizada como un medio para lograr el desarrollo sustentable, ya está en boca de todos, y el plástico es quizá el objetivo más visible en la mira de los movimientos ambientalistas, pero –aún más importante– de la gente común.
Ahora, siendo más específicos, sabemos que el ataque mediático hacia los materiales plásticos está dirigido sobre todo a la industria del Empaque, Envase y Embalaje, y en menor medida al mercado de consumo, ya que estas envolturas son las que aparecen en las imágenes muy difundidas relacionadas con la contaminación de calles, suelos, ríos y océanos, además de ser de un solo uso nominal. Los materiales involucrados son los Polietilenos (PE), el Polipropileno (PP), el Poliestireno (PS), el PVC (Policloruro de Vinilo) y el Polietilén Tereftalato (PET), principalmente.
De una u otra manera, los materiales tradicionales a los que ha sustituido el plástico a lo largo de la historia, como el papel, el vidrio y el aluminio, han escapado del juicio popular, aunque comparten los mismos mercados y se encuentran presentes también como contaminantes del ambiente. Una ventaja indiscutible de éstos es el valor que tienen en el mercado del reciclado, factor clave y reto para los plásticos de alto consumo.
La gente común no sabe lo que representa, en términos de eficiencia energética, recursos naturales, costos de transporte, entre otros, fabricar productos y reciclar este tipo de materiales. No se asume como responsable parcial de la mala disposición de los residuos, pero sí acoge la idea generalizada de que, simplemente, los plásticos contaminan.
Por supuesto, sabemos que cualquier producto, del material que sea, no llegó a contaminar a algún ambiente por sí mismo. La sociedad no tiene idea de la variedad de razones por las que, en algún momento, los plásticos comenzaron a ganar terreno a otros materiales en estos mercados y en muchas otras aplicaciones.
Puede estar de acuerdo con las bondades del plástico, al hacer la vida más cómoda, pero, aparentemente, no está dispuesta a que sea a costa de la salud del planeta, aunque eso signifique, por ridículo que sea, regresar al papel. Nuevamente, estamos hablando de un problema de percepción.

El plástico y su reputación

Para nosotros, los que vivimos en la Industria del Plástico, es más fácil comprender lo que realmente representa el plástico como solución a muchas necesidades y problemas, incluso el de la contaminación.
Tenemos claras las grandiosas propiedades, beneficios y ventajas de los plásticos frente a otros materiales, sea por su variedad, versatilidad, libertad de diseño, funcionalidad, costos de fabricación, reciclabilidad… y un largo etcétera.
La gente común, por ejemplo, tiene perfectamente identificado al Poliestireno Expandido (EPS), popularmente llamado Unicel, como un gran contaminante, pero desconoce que no es más que el mismo material con el que se fabrican, por ejemplo, las cajas petri en el mercado médico, o los juguetes y el revestimiento de refrigeradores, cuando es ligeramente modificado, y que, además, sí es reciclable.
Las comunidades ambientalistas, y quizá algunos otros intereses, han sabido generar y explotar la reputación actual de los plásticos, inventando mitos, casos y datos que han quedado marcados indeleblemente en la memoria de la gente común. Inclusive, han logrado llegar a los cuerpos legislativos que, en fechas recientes, derribaron lo que, por muchos años de complacencia por parte de la Industria del Plástico, fue controlado con lobbying.
De repente, la prohibición de la distribución de popotes y bolsas se convierte en medallas ecológicas con beneficio de popularidad política. Pareciera que se tomó por sorpresa a nuestra industria. Incluso algunas compañías han hecho uso del recurso de “desplastificación” para ganar adeptos entre los consumidores.
Algunos anuncios en la televisión muestran un arco de detección de plásticos para los visitantes a una playa y si portan alguno no permitirles su ingreso; eso es solo una muestra de lo que puede llegar a transmitir la mercadotecnia. Seguramente, al final de la tarde, esa playa habrá terminado llena latas de aluminio y de botellas de vidrio. Es precisamente ahí donde se halla buena parte del problema, la ausencia de educación.
Al respecto, la Industria del Plástico no ha hecho aún su tarea, ni siquiera usando la misma mercadotecnia a su favor, la cual finalmente promoverá lo que el cliente pida.

Redireccionar la mercadotecnia

Durante la presente situación de pandemia se celebra que en algunos lugares se haya dado marcha atrás a la prohibición, si acaso temporal, de la distribución de bolsas de un solo uso, y se oyen voces que creen que las bondades que está demostrando el plástico en cuanto a su empleo en el mercado médico reivindicará a nuestros materiales ante la opinión pública.
Nada más alejado de la realidad. El uso de plásticos en dispositivos médicos de alta tecnología se ve opacado por la peligrosa y descontrolada disposición de los desechos de equipo de protección personal y más aún, de los que la gente común emplea y sigue tirando sin responsabilidad alguna y que ya aparecen registradas por denunciantes en imágenes de noticieros contaminando cuerpos de agua.
La próxima imagen conservacionista será una tortuga ahogada por el uso involuntario de un cubrebocas. Y si bien algunos piensan que el coronavirus abrirá grandes oportunidades a la Industria del Plástico, existe el peligro de que, en sentido contrario, sea lo que termine por sepultar definitivamente a una parte importante del sector.
Sabemos que técnicamente es posible demostrar que la Industria del Plástico de un solo uso puede insertarse en el círculo virtuoso de la sustentabilidad, pero lograrlo depende de las acciones que tome cada eslabón involucrado en la cadena, desde los productores de materias primas y los fabricantes de maquinaria, hasta las compañías dueñas de marca de los productos (P&G, Colgate, Nestlé, Bimbo, Unilever, Danone, entre otros), las autoridades, las instituciones educativas y, principalmente, la SOCIEDAD, esa entidad compuesta por la gente común a la que me he referido repetidamente.
En un contexto de precios de petróleo bajos, el Reciclado, uno de los puntos críticos de la Economía Circular, deja de representar un buen negocio, por lo menos es un reto adicional que lo hace más difícil.
Sabemos muy bien que las tecnologías enfocadas en la degradabilidad –o la compostabilidad–, al menos mientras no se cumplan numerosos factores adicionales como infraestructuras y gestión efectiva de los residuos, no son soluciones verdaderas.
En redes sociales profesionales como LinkedIn, en foros y programas de televisión dirigidos a los negocios, abundan noticias de nuevos desarrollos de materiales. Hablan de rediseños mono-material de empaques, de tecnologías de restitución de propiedades de los materiales de alto consumo, o de aplicaciones novedosas de material recuperado.
Sin embargo, después de auto-aplaudirnos y auto-compadecernos en estos ambientes grupales, dicha información no permea hacia fuera de nuestra burbuja, hacia la sociedad. No se trata de explicar técnicamente todo lo anterior a la gente común, sino de involucrarla a través de la educación y con el uso ético de la mercadotecnia.

La sociedad involucrada

Finalmente, si el grueso de la población no participa, cualquier tendencia ambiental, tecnología, política pública, diseño de producto o característica extraordinaria del plástico será inútil. Quizás, al principio sea necesario desarrollar incentivos para los consumidores finales, pero siempre trabajando de manera simultánea en la educación.
No se trata de una formación profesional, sino que la información adecuada y digerida debe salir a las redes sociales convencionales más populares, a la televisión abierta, a todo medio masivo de comunicación. Así lo han hecho quienes han desprestigiado al plástico.
Las redes sociales están llenas de ejemplos donde se emplean desechos plásticos para convertirlos en artículos útiles, o divertidos, de uso más prolongado, o producto de la creatividad de gente común. La sociedad misma es una máquina generadora de ideas, que se muestra entusiasta cuando es tomada en cuenta. Por ello, debe estar involucrada.
Cada participante de la cadena productiva de esta industria debe estar dispuesto a invertir en esta misión, quizá en proporción al beneficio que obtienen por la utilidad y consumo del plástico.
Las empresas dueñas de marca ya tienen un acceso aprovechable, así como el know how en el uso de los medios. Entonces, también tienen la oportunidad de colgarse las medallas ecológicas, dando crédito a la misma sociedad y a los participantes que se encuentran tras bambalinas. Esto no es nada nuevo, pero hace falta aplicarlo sistemáticamente. Es agregar dos Rs al ciclo de sustentabilidad, las de Reconocer y Recompensar.
También es una cuestión de economías de escala. El PET es un buen ejemplo que, a pesar de no lograrse aún el porcentaje deseable de reciclado, el volumen recuperado ha justificado inversiones y desarrollos muy importantes para reincorporarlo, incluso, al mismo tipo de producto fuente mayoritario, la botella. Todas las empresas involucradas en esta mecánica, deben asegurarse de que, a nivel masivo, los productos regresen a sus líneas de producción generando un cambio en la percepción del plástico y no, en el mejor de los casos, que terminen en los tiraderos junto al concepto de plásticos de un solo uso.
 

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Riego por goteo: El plástico en la producción agrícola

La agricultura y el campo son la base del desarrollo autosustentable y riqueza económica de las naciones. Con esta actividad se producen alimentos para consumo humano, pasto para la ganadería y materias primas para la industria textil. También hay que destacar que el riego por goteo es el segundo sistema más utilizado por los agricultores en México y disminuye hasta en 80% el gasto de agua.
De acuerdo con la Encuesta Nacional Agropecuaria realizada por el INEGI en 2017, la superficie agrícola total de las unidades de producción en México es de 32,406,237 hectáreas, de las cuales el 80% (25,595,475 ha) utilizó la modalidad de agricultura temporal (aprovecha el agua de la precipitación pluvial y depende enteramente de ésta para mantener la humedad en la superficie del cultivo) para su producción, y el 20% (6,810,762 ha) restante sistemas de riego.
Los sistemas de riego, que se clasifican de acuerdo a la forma en que se aplica el agua en los campos de cultivo: 1) gravedad o robado, el agua se distribuye mediante canales formados a lo largo del campo dispuesto en declive; 2) aspersión, tuberías conectadas que giran para esparcir el agua circundante y/o soluciones móviles autopropulsadas por sistemas complejos de tuberías y motores eléctricos; y 3) goteo, tuberías con goteros adaptados o perforaciones que permiten la salida del agua, se emplean para distribuir el líquido eficientemente sobre la superficie del suelo.

Aplicaciones efectivas

El método de riego más utilizado en 2017 fue el de irrigación por gravedad con un 70.8%, mientras que el goteo se posicionó en segundo lugar, con un 15.6%, un incremento de 5.9% respecto al año 2012. Esta modalidad promueve el crecimiento selectivo de las plantas, al mantener la humedad de zonas específicas mediante el control de la cantidad de gotas de agua que se depositan en el suelo.
Adicionalnente, se aprovechan las líneas de riego para llevar a cabo la fertirrigación, o incorporación de fertilizantes que llegan a las raíces de las plantas, lo que evita el crecimiento de la hierba, y el uso de herbicidas. El riego por goteo, comparado con el de gravedad o rodado, genera ahorros significativos en el gasto del agua (de 30% a 80%) y un aumento en la productividad del campo (entre 5% y 50%).

La cereza del pastel

Las líneas de goteo en los sistemas de irrigación incluyen cintas y tubos hechos de Polietileno (PE), con emisores o goteros que facilitan la salida del agua. Las primeras, se utilizan en cultivos de vegetales y están conformadas por un tubo plano comúnmente con 20 mm de diámetro y de pared delgada (0.10 a 0.60 mm). Los segundos, se emplean en cultivos perenes, debido a que su tiempo de vida útil puede alcanzar hasta 12 años, habitualmente tienen diámetros de 14 a 38 mm y espesor de pared de 0.80 a 1.20 mm.
La eficiencia y duración de los sistemas de riego por goteo dependen de varios factores que impactan directamente el desempeño, tanto de las cintas, como de los tubos, elementos que consideran: el caudal volumétrico de agua, distancia entre goteros, espesor de pared, diámetro y exposición a la intemperie, entre otros. Para enfrentar estos retos se requieren sistemas que cuenten con una excelente resistencia al agrietamiento por estrés ambiental, a la presión, a la oxidación y a la intemperie, de manera que la metodología se pueda aprovechar al máximo durante su tiempo de vida útil.
 

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Como remedio al COVID-19, arte a raudales

Desde hace semanas, los museos del país –y de gran parte del planeta– se vieron obligados a cerrar sus puertas por el avance del COVID-19. Millones de personas se refugian en sus casas debido a las cuarentenas decretadas por los gobiernos para frenar la expansión del mortal coronavirus.
Por tal motivo, varios museos y otras instituciones, así como artistas, están contribuyendo con sus disciplinas a que muchos puedan entretenerse, disfrutar y atenuar la ansiedad que propicia estar dentro de casa. Distintos esfuerzos se han estado realizando para impulsar este acercamiento al espacio museístico, lo que lleva lo esencial de la cultura de muchas ciudades y pueblos a otros países y continentes.
En la dirección artsandculture.google.com, el proyecto de Google Arts & Culture cuenta con una biblioteca de 4,500 recintos que se pueden recorrer de forma virtual. Ahí se concentran las obras de un total de más de 1,700 museos, galerías e instituciones de 80 países, es la base de datos sobre las artes a nivel virtual más completa hasta ahora y vale la pena echarse un clavado para bañarse en todo lo referente al arte, los artistas y sus obras.
Como sugerencia, se puede recorrer el espacio del famoso Museo Louvre, en París, que propone recorridos virtuales por algunas de sus salas más emblemáticas. O la Galería Uffizi, en Florencia, Italia, país que fue vapuleado por el COVID-19, con una colección virtual bastante detallada. O el Museo Smithsonian de Historia Natural, en la capital de Estados Unidos, en Washington DC, que ofrece una exhibición virtual de sus exposiciones. También destaca el Museo del Prado, en Madrid, que proporciona vistas de sus exhibiciones más destacadas, y qué decir del Museo Metropolitano de Arte, o MET, en Nueva York, ciudad que se guarda en una cuarentena total. Recuerde que la página del MET cuenta con algunas muestras virtuales en 360º y la posibilidad de agrandar sus obras más famosas para mirarlas con detalle.

Oferta mexicana

Ahora bien, si nada más quiere ver museos mexicanos porque despertó muy nacionalista, averigüe que hay en las entrañas de los más importantes con exposiciones en línea, como el Museo de Antropología e Historia (INAH) que ofrece un recorrido virtual de 360° por 180°, donde podrá conocer el vestíbulo, el Paraguas y visitar la Sala Maya, en donde presentan algunos objetos en 3D, como la máscara del Señor Pakal.
También visite el Museo de Bellas Artes, en su dirección museopalaciodebellasartes.gob.mx, donde podrá conocer sus 17 murales de los principales artistas plásticos mexicanos como Diego Rivera, Siqueiros, Orozco, Tamayo, Jorge González Camarena, Roberto Montenegro y Manuel Rodríguez Lozano y recorrer todos los espacios de este magnífico recinto. El espacio alberga la Sala Manuel M. Ponce, la Sala Adamo Boari y el Museo Nacional de Arquitectura que se pueden apreciar mejor en https://inba.gob.mx/sitios/recorridos-virtuales/palacio-de-bellas-artes/.
Sin duda, otro espacio extraordinario es el Museo de San Ildefonso, al que puede acceder a través de este link. Ver arte es la mejor manera de no sentirse solo, de consolarse, aunque esté en compañía de sus seres queridos. La contingencia por COVID-19 no debe rebasarnos, más bien hay que rebasarla a ella con la cultura.  
 

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De la cuarentena a las dudas resueltas

Dividido en cinco partes, este texto de divulgación científica, que pone su microscopio para averiguar cosas tan profundas cómo por qué se acumula la pelusa en el ombligo, es el ideal para pensar en otra cosa que no sea el COVID-19 en esta cuarentena.
La autora, Alejandra Ortiz Medrano, es bióloga, le encanta la divulgación científica, y asevera que contestó las 50 preguntas de las que consta este libro para brindar conocimientos útiles para brillar en las sobremesas domingueras, despertar envidias entre los hermanos y encontrar pautas inesperadas para fortalecer el sentido del humor, últimamente, por cierto, de capa caída.
La primera, de las cinco partes, dedicada al cuerpo, explica entre otras cosas la relación del comportamiento humano con la luna, o por qué los mosquitos pican más a unas personas que a otras, o por qué se enchina el cabello con la humedad, o por qué nos gusta hacer popó, y nos aclara, además, la incógnita de saber si el estrés produce canas o no.
La parte dos habla de los alimentos y aclara, menos mal, por qué sabe más rica la capa del muffin que el resto, y también por qué las embarazadas tiene antojos, entre otras acuciantes preguntas.
La parte tres hace reflexiones sobre la naturaleza y responde por qué algunos animales pueden detectar enfermedades en las personas, o por qué los perros son mejores que los gatos (¿o  viceversa?). También explica la relación de la incompetencia laboral con el calor.
La parte cuatro se enfoca a preguntas sobre la evolución, y responde dudas como para qué sirve el apéndice, y por qué la piel se pone chinita. También nos deja saber por qué ocurre el hipo, y algo que todos se preguntan, ¿por qué son tan inútiles los bebés?
La parte cinco nos explica por qué la ropa mojada cambia de color y detalla ¿qué es el efecto placebo?
Así que ya tiene en qué entretenerse, y si le sobra tiempo, es recomendable también el libro La risa en serio, buen humor y ciencia, de Juan Tonda Mazón, Ediciones B México, S.A. de C.V., 2016, con 194 páginas.
El libro presenta el lado amable de la ciencia y de sus protagonistas, como Newton, Einstein, Galois…, e inclusive de científicos de casa, como Carlos Graef Fernández y José de la Herrán. Fue escrito con un estilo ameno y simple que vuelve accesibles y divertidos algunos conceptos peliagudos del ámbito de la ciencia.
El primer capítulo (de los 24 que contiene, todos afortunadamente breves) habla de la risa, pero desde la ciencia, porque es un tema, nos informa el autor, “al que aún le faltan varias piezas”. No se los pierda.
 

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Gestión del coronavirus: liderazgo y equipos

El COVID-19 va a dejar un reguero de muertes y una situación económica que presagia un caos global sin precedentes. ¿Se ha gestionado acertadamente esta crisis? 
La base de la gestión de un país y de sus crisis no es distinta a la de una empresa. Hay una diferencia evidente que es el tamaño. Un país es una macro sociedad, pero la gestión se basa fundamentalmente en lo mismo: liderazgo, equipos de trabajo y toma de decisiones. 
La crisis ha estado condicionada por dos hechos: el desconocimiento del virus y decidir el punto de equilibrio entre la conservación de la salud y el sostenimiento de la economía. Respecto al desconocimiento, se opinaba al comienzo, que este virus no era más peligroso que el de la gripe común, que origina la muerte de miles de personas en el mundo, año tras año. Hubo relajamiento inicial que se tornó en preocupación cuando se tuvo la certeza de la alta velocidad de propagación del virus y se alertó de que había un peligro real: el colapso de los centros de sanidad, ya que, además de las consultas e ingresos del día a día, hay que atender a los enfermos provocados por el COVID-19. Únicamente China adoptó desde el comienzo, rápidas medidas de confinamiento en la zona del epicentro de la epidemia y dotó a las personas, sanitarias o no, de material de protección: guantes, mascarillas, batas y equipos especiales. El resto de países se confió, unos más que otros, tomando decisiones, unos mejor que otros, en función de la dinámica de propagación del virus.
Otro hecho importante, que ha influido en la toma de decisiones, ha sido buscar el punto de equilibrio entre la conservación de la salud (sabiendo que la vulnerabilidad estaba en las personas de mayor edad y otras de alto riesgo) y el sostenimiento de la economía, ya que colapsarla supone una catástrofe para cualquier nación. A medida que los gobernantes se han dado cuenta del posible colapso de la sanidad es cuando mayor empeño han puesto en los confinamientos y cese de actividades: suspensión de clases, cierre de bares, restaurantes, cines, actos deportivos e incluso la paralización empresarial.

La preparación

¿Ha habido líderes en la gestión del coronavirus? En muchos países no. Es evidente que unos lo han hecho mejor que otros, pero en mi opinión, faltan líderes, en general, en la clase política. A pesar de que el 30 de enero de 2020 la OMS alertó que había que prepararse para combatir el coronavirus, cada país decidió hacer la guerra por su cuenta, incluso en comunidades políticas como la UE (Unión Europea). Y como en cualquier tipo de organización, las decisiones son buenas o malas dependiendo de la preparación, calidad y honestidad de sus líderes.
Faltan líderes gobernantes porque la política, en general, está sirviendo de refugio, hace ya unos años, a personas no vocacionales, con poca preparación. Muchos buscan un medio de vida y mantenerse en sus cargos el mayor tiempo posible. ¿Por qué el sistema político permite el acceso a cargos de gran responsabilidad sin la preparación adecuada? Si un profesional, sea médico, ingeniero, periodista, maestro, bombero, abogado o policía, por citar algunos, tiene que realizar estudios específicos u opositar, ¿por qué no se exige lo mismo a la clase política? En mi opinión, en la gestión de la pandemia del coronavirus ha habido fallos de liderazgo en determinados países desarrollados. Un líder nace y se hace, no por ganar unas elecciones, que evidentemente las debe haber en un sistema democrático. De ahí que cualquier país debiera exigir para todos los cargos de la vida pública el grado de preparación adecuado para el puesto que ocupan.
Además de excelentes líderes, la gestión exige buenos equipos de trabajo. Y un líder, cuya característica principal es influir en los demás y arrastrarlos a la consecución de un objetivo, debe saber elegir los equipos. En países desarrollados, el liderazgo ha tenido lagunas importantes en la composición de los mismos. Un líder, no precisa saber de todo, en absoluto. En el liderazgo familiar, en nuestras viviendas, no es importante saber arreglar la lavadora, el frigorífico o el ordenador. Lo vital es saber quién te lo puede arreglar.

Ser lider

En la gestión del coronavirus, un buen líder tiene que delegar en un gabinete de crisis formado por varios colectivos clave: sanidad, comunicaciones, abastecimientos a la población, policía, ejército, industria, logistas… Y tienen que ser estos colectivos a través de sus equipos de trabajo formado por buenos profesionales los que lleven a cabo sus funciones que tienen que estar muy bien definidas y coordinadas por el líder. Esto, en general, no lo sabe realizar la clase política, ya que al frente de esos colectivos se ponen como responsables a políticos en lugar de profesionales. En la crisis del coronavirus, están funcionando ejemplarmente los sanitarios, la policía, el ejército, los productores agrícolas, los transportistas, los cuidadores de ancianos y niños, los bomberos… ¿Quién ha fallado en general? Los líderes y sus equipos de trabajo políticos.
Con decisiones tardías, permitiendo macro concentraciones y libre circulación de personas, que han ocasionado la propagación rápida del virus y millares de muertes. No han delegado en profesionales de la ciencia y la sanidad, por un lado y de la organización y la logística, por otro. Aunque se trate de un nuevo virus, ha habido tiempo suficiente para investigar acerca de su lucha en los países con historial de combate frente al mismo. Esto lleva a una conclusión fundamental: cada vez tiene que haber menos políticos y más profesionales en los puestos de responsabilidad.
Muchos países han dudado en la búsqueda del punto de equilibrio entre sanidad y economía, aunque con la pandemia extendida la mayoría han optado por la primera. ¿Qué va a suceder? ¿Recesión económica o depresión? Existe recesión económica cuando la tasa de variación del PIB (Producto Interior Bruto) es negativa al reducirse la actividad económica, disminuyendo la inversión, el consumo y aumentando notablemente el desempleo. ¿Nos acordamos de la que tuvimos a nivel global a finales de la primera década del siglo? Popularmente, se conoce como periodo de vacas flacas. Mientras que la recesión económica consiste en una desaceleración pasajera de la economía de un ciclo económico, la depresión económica constituye el punto más bajo del ciclo económico con una larga y considerable disminución de producción y consumo que produce un gran desempleo. Se restringe el crédito, se producen muchas quiebras y se devalúa la moneda. Es bastante común que en la recesión económica disminuya la inflación por la caída del consumo y en una depresión pueden producirse deflaciones (bajada generalizada de los precios) o hiperinflaciones (subida generalizada de los precios), ambas cosas peligrosas. Como ejemplo de depresión, la que tuvo lugar en los años 1930 con un gran impacto en Estados Unidos.

¿Qué sige?

Dado que en la crisis del coronavirus no se ve con claridad la salida del túnel, es difícil evaluar el futuro en cuanto si habrá recesión o depresión. En mi opinión depende de la duración y/o de los rebrotes que pueda ocasionar el virus hasta que una vacuna o la inmunidad de las personas resuelva el problema. En cualquier caso, es segura una importante recesión económica global. 
Comenzará la gestión de la recesión y de nuevo las buenas o malas decisiones dependerán como siempre de las personas, de los líderes y de los equipos de trabajo. Se van a necesitar profesionales de altura a los que hay que delegar la gestión de este periodo de vacas flacas, que ya ha comenzado, para que no derive en depresión.
Una observación muy importante, la pandemia del coronavirus deja un antes y un después. Debe haber un cambio trascendental. Curiosidad, en mayo de 2011, esta misma revista me solicitó un artículo sobre el teletrabajo que se ha puesto de moda en la confinación. Opinaba que era una oportunidad para la conciliación trabajo-familia y el gran beneficio que suponía para la sociedad por la descongestión de las redes de comunicación (carreteras, ferrocarril y autobuses), la mejora del medio ambiente (por la disminución de la contaminación) y el menor consumo de energía. ¿Aprenderemos, cuando esto termine, a valorar otras cosas que no sea exclusivamente el dinero? No podemos seguir con un orden mundial donde prima el materialismo sobre los valores, en el que además de atentar contra el medio ambiente y el futuro de la humanidad, sigue muriendo una parte de ella diariamente por falta de recursos, mientras en los países desarrollados se despilfarra sin mesura, se bendice lo malo y se estigmatiza lo bueno.
La pandemia del coronavirus es un aviso contundente para la humanidad. Si no rectificamos, iremos al abismo.

 

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Tenemos que hablar de bioplásticos

Los plásticos son resistentes y versátiles, capaces de sustituir muchos de los materiales utilizados tradicionalmente en aplicaciones de alto interés industrial (metales, vidrio, madera, entre otros), en sectores como el envasado, automotriz, construcción, y en menor medida en campos más específicos, como la agricultura, el deporte, los electrodomésticos y los muebles.
Entre la gran cantidad de compuestos químicos que se pueden emplear como aditivos en formulaciones en base polimérica, se distinguen aquellos que son necesarios para una adecuada transformación del material, principalmente lubricantes y antiestáticos, y los utilizados para la modificación de sus propiedades, como plastificantes, colorantes, antioxidantes o estabilizantes.
El hecho de que se pueda aplicar una gran cantidad de compuestos químicos como aditivos provoca que, en la actualidad, exista una preocupación creciente sobre los efectos adversos de algunos de ellos sobre el ser humano y el medio ambiente.
Por otra parte, la acumulación de residuos plásticos en los vertederos y en hábitats naturales representa un inconveniente para un desarrollo sustentable y plantea otro serio problema de contaminación.
No es para nadie un secreto: Aún nos encontramos lejos del ideal de una explotación total del valor del plástico una vez concluida su vida útil.
Según estudios recientes, alrededor de la mitad de los plásticos transformados acabó como residuo. Además de que, de todos los desechos plásticos, el 42.1% no se llegó a reciclar ni a recuperar energéticamente, depositándose en vertederos o en el ecosistema, mostrando un importante impacto medioambiental y un alto riesgo sanitario.
En la última década, la creciente sensibilización hacia los problemas medioambientales ha provocado la búsqueda y desarrollo de nuevas soluciones para sistemas de envasado.
De este modo, los biopolímeros constituyen una novedosa generación de materiales con amplias posibilidades de utilización en el envasado de alimentos, capaces de contener al producto desde su procesado hasta su consumo, además de que mantiene su calidad y reduce los problemas de contaminación causados por la baja capacidad de degradación de la mayoría de los polímeros empleados en esta aplicación.
Los bioplásticos son plásticos que se obtienen de materias primas renovables como el almidón, la celulosa, aceites y grasas vegetales. Estos polímeros naturales están disponibles –en grandes cantidades– de fuentes renovables, mientras que los polímeros sintéticos son producidos de fuentes no renovables, derivadas del petróleo.
La biodegradación se lleva a cabo mediante la acción de enzimas y/o deterioro químico asociado con organismos vivos. Este evento ocurre en dos etapas: 1) la fragmentación de los polímeros en moléculas de menor peso por medio de reacciones abióticas, como la oxidación, la fotodegradación, la hidrólisis, las reacciones bióticas, o la degradación por microorganismos, y 2) una bio-asimilación del polímero fragmentado por la acción de microorganismos y su descomposición a minerales.
La biodegradación depende no solamente del origen de los polímeros, sino también de su estructura química y de las condiciones ambientales que favorezcan la degradación. Los biopolímeros pueden o no ser biodegradables y algunos son parcialmente de base biológica, lo que significa que contienen tanto carbón renovable como carbón basado en combustibles fósiles.
La cantidad de constituyentes biobasados y la condición en la cual estos polímeros se biodegradan puede variar. Todo depende de la composición, el grado de cristalinidad y el ambiente. Sobre este punto, es importante mencionar que el tiempo de degradación puede llevarse a cabo en días o en años.
El desarrollo de los bioplásticos biodegradables se ha hecho cada vez más notorio. El que estos plásticos ganen una cuota de mercado, de manera significativa, dependerá de que tan comprometida esté la sociedad para proteger el ambiente: reducir desechos y conservar los combustibles fósiles irremplazables. Por su parte, la industria debe atender aspectos como los precios elevados del material y la capacidad limitada de producción.

OPCIONES SUSTENTABLES

ÁCIDO POLILÁCTICO (10.3%3

Entre todos los biopolímeros desarrollados en los últimos años, el Ácido Poliláctico (PLA), se está convirtiendo en una de las alternativas más adecuadas, ya que a su inherente capacidad de biodegradación, y origen natural, se une una alta resistencia mecánica, así como su facilidad de procesamiento.
Su monómero precursor, el ácido 2-hidroxi-propiónico o Ácido Láctico (LA), se puede sintetizar por fermentación de carbohidratos simples obtenidos a partir de maíz, trigo u otros productos ricos en azúcares.
El PLA presenta propiedades similares a algunos de los materiales plásticos más empleados en el envasado de alimentos, tales como el Poliestireno (PS), o el PET (Polietilén Tereftalato). Sin embargo, su aplicación en este campo se ve limitada a contenedores rígidos a causa de su baja ductilidad, lo que hace que requiera de la adición de plastificantes para obtener películas flexibles.

ALMIDÓN TERMOPLÁSTICO (18.8%3)

El almidón es uno de los biopolímeros más abundantes. Es completamente biodegradable, renovable y, además de que no es caro, se puede modificar químicamente con facilidad.
Como la celulosa, puede ser considerado un polímero de condensación, porque su hidrolisis produce moléculas de glucosa. La estructura cíclica de las moléculas de almidón juntas, con lazos de hidrógeno fuertes, da una estructura rígida y conduce a regiones cristalinas altamente ordenadas.
Para reducir su fragilidad y mejorar sus propiedades mecánicas y físicas, el almidón es químicamente modificado y mezclado con otros biopolímeros. Los bioplásticos basados en almidón son principalmente empleados para envases, como tazas, tazones, botellas, cuchillería, cartones de huevo y popotes. Otras aplicaciones incluyen bolsas desechables y de basura, así como películas compostables para la agricultura.

SUCCINATO DE POLIBUTILENO (4.9%3)

Poli (1,4-butileno succinato) (PBS) es un termoplástico biodegradable, semi cristalino sintetizado de ácido succínico y butanodiol 1-4. Ambos bloques de construcción pueden ser producidos de materia prima renovable como la glucosa y sucrosa vía fermentación.
El PBS es un biopolímero muy prometedor, porque sus propiedades mecánicas son comparables con aquellas de amplio uso en Polietileno de Alta Densidad (PEAD) y Polipropileno (PP) isotáctico. El PBS es una alternativa eficiente en costo a otros biopolímeros como el PLA (Ácido Poliláctico), el PBAT (Polybutylene adipate terephthalate) y el PHB (Polihidroxibutirato). Posibles aplicaciones incluyen embalajes de comida (desechables), películas, macetas, productos de higiene, entre otras. Puede ser usado como polímero de matriz en combinación con otros biopolímeros como el PLA.

POLIHIDROXIBUTIRATO (< 2.4%3)

Se trata de un termoplástico fundible procesable semi cristalino producido de microorganismos a través de la fermentación de carbohidratos renovables de materia prima. El Polihidroxibutirato (PHB) es un plástico verdaderamente biodegradable y biocompatible, y una alternativa atractiva amigable al medio ambiente. Los grados comerciales de PHB tienen propiedades que son muy similares a las del Polipropileno. Las aplicaciones típicas del PHB son artículos de vajilla desechables, laminados de retención de suelo, desechos y bolsas para compras.
 

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Mitos y realidades: La contrapresión a favor en inyección

Frente a la incertidumbre por el correcto uso de la contrapresión, Daniel López, consultor de RJG para Latinoamérica, realiza una reflexión para mejorar la productividad en sistemas de moldeo.
La contrapresión, explica el experto con más de 15 años de experiencia en moldeo, es una pequeña presión que se localiza en el cilindro de inyección y que se opone a la recuperación del husillo de plastificación.
El motivo de tener esta presión opuesta al retorno del husillo es el de obligar al plástico al frente del mismo a que se compacte y genere la presión plástica suficiente que supere la contrapresión de la máquina.
Si el husillo de plastificación regresara sin ninguna restricción, el plástico no se compactaría lo suficiente, por lo tanto, la densidad del material sería más baja y no sacaría el aire.
Entre otras situaciones, se podrían experimentar variaciones en el tiempo de recuperación, o entre disparos, o problemas cosméticos, como burbujas y hasta obtener disparos cortos.

¿CUÁL DEBE DE SER LA CONTRAPRESIÓN CORRECTA?

Se debe pensar en presión plástica y no en presión hidráulica. Decir que siempre se utiliza 70 psi, como ocurre a menudo, es un primer error si se emplean máquinas de inyección hidráulicas.
Estos equipos muestran en su control una presión, pero es la del aceite. Todas las máquinas tienen una especificación que se llama coeficiente de intensificación: que es la diferencia de áreas entre el pistón de inyección y el husillo de plastificación.
Por ejemplo, en un proceso con una contrapresión de 80 psi y una Relación de Intensificación de 10:1 de la máquina, se tiene al frente del husillo 800 psi plástica, también conocida como presión específica.
Si ese mismo molde se utiliza en otro equipo con una intensificación de 12:1, entonces las 800 psi plástica se dividen entre 12. Por consiguiente, el valor de descompresión en el nuevo proceso debe ser de 67 psi.
Otro error es considerar que la contrapresión se utiliza para ajustar la temperatura. Algunas personas creen que si no se ha alcanzado la temperatura meta, una opción es aumentar la contrapresión. La siguiente figura muestra un estudio de temperaturas de masa fundida, utilizando diferentes valores de contrapresión.

Contrapresión
Psi Bar
Temperatura de fusión
F °C
1500 103.4 476 246.7
1200 82.7 470 243.3
900 62.05 481 249.4
700 48.2 483 250.5
500 34.5 483 250.5
300 20.7 479 248.3
100 6.9 478 247.7

La función principal de la contrapresión es el garantizar un nivel de compresión en el plástico y, al mismo tiempo, un valor de densidad repetitivo. Al compactar el material se remueve el aire en el plástico.

¿CUÁL DEBE DE SER EL VALOR CORRECTO?

En los cursos de Fundamentos de Moldeo Sistemático, de RJG, se realizan estudios para determinar cuál será la contrapresión adecuada. Se establece en un proceso de llenado (al 95%), el porcentaje de variación en los pesos y en la recuperación del husillo.
Con esta investigación se concluye que mientras más alta es la contrapresión, la variación en pesos entre disparo es menor, así como la variación entre el tiempo de recuperación del husillo de plastificación. No obstante, al aumentar la contrapresión, la variación y el tiempo de carga tienden a incrementar. Sobre este punto es importante mencionar que un exceso de contrapresión puede dañar el material.

En la figura anterior se pueden comprobar los resultados del estudio. La gráfica registra que con una contrapresión de 600 psi plástica se tiene una menor variación entre los pesos de los disparos (curva amarilla) y menor variación en la recuperación del husillo (curva roja).
El valor con mayor repetibilidad es de 600 psi plástica. Si se utiliza una moldeadora con un coeficiente de intensificación de 10:1, el control de la máquina debe ser de 60 psi, pero si el coeficiente de intensificación es 8:1, entonces el equipo hidráulico deberá tener 75 psi.

CONCLUSIONES

El objetivo de la contrapresión es el de tener repetibilidad en las condiciones del material, puesto que el husillo de plastificación, al no contar con una contrapresión suficiente, puede provocar disparos cortos y/o incompletos, así como tiempos de carga inconsistentes.
Es necesario la compactación suficiente del material para evitar rechazos cosméticos, como manchas, burbujas y hundimientos por aire y gases atrapados. Aunque es uno de los parámetros más subestimados, la optimización de contrapresión es de las medidas más importantes para dar repetibilidad al proceso.

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Vida en el espacio

20 de las 21 capas en los trajes espaciales de la tripulación del Apollo 11 se hicieron con materiales DuPont. Cada capa tenía un propósito crítico para proteger a los astronautas, especialmente fuera de la nave, en el año 1969 cuando el hombre pisó la luna por primera vez.
En una economía espacial creciente, que alcanza hoy los 350 mil millones de dólares en ingresos anuales, los satélites representan el segmento más grande.
Junto con los fabricantes de satélites, y gracias a las propiedades eléctricas, térmicas, químicas y mecánicas de DuPont™ Kapton, la compañía garantizó que los aparatos puestos en órbita alrededor de la Tierra puedan soportar temperaturas extremas, fuerza física y entornos hostiles.
Como enfatiza Matt Guise, Gerente Global de Marketing de la división Electronics & Imaging, la NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio) requería entonces, y a la fecha, soluciones probadas por la misma institución, confiables y que hubieran orbitado.

OBSERVATORIO ESPACIAL

Cuando se lance en 2021 el telescopio espacial James Webb, permitirá a los científicos estudiar cada fase de la historia cósmica.
El James Webb contiene materiales DuPont™ Kapton® y productos DuPont™ Kevlar®. Este último, una fibra aramida creada por DuPont, consiste en una «manta» que envuelve la Estación Espacial Internacional para protegerla de los micrometeoritos o pequeñas partículas de roca del espacio, por lo general con un peso inferior a un gramo, de composición más abundante y diferente.

EXPLORACIÓN ESPACIAL

El 95% de los dispositivos inteligentes actuales están habilitados con materiales de DuPont. Con estos aparatos, el usuario no sólo hace o recibe llamadas, entre otras cosas, también verifica el clima y realiza transacciones bancarias. Gracias a la innovación basada en la ciencia, estos dispositivos son más rápidos, delgados y potentes.
Hoy en día, y a medida que el Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés), el 5G y otras tecnologías emergentes impulsan la demanda de comunicaciones de alta velocidad, las compañías de comunicación satelital participan en una nueva carrera espacial.
La intención es que los equipos individuales actúen como una red gigante y transmitan conectividad a Internet de alta velocidad a los receptores en la superficie de la Tierra.

UNA MISIÓN CUMPLIDA

Hace 50 años, más de 500 millones de personas en 40 países en los cinco continentes, observaron cómo Neil Armstrong pisaba la luna por primera vez.
¿Sabías qué cuando Armstrong y Aldrin salieron a la luz del sol en la luna, la temperatura del día rozaba los 123°C? Mientras que, por la noche, fuera del módulo lunar, descendía hasta -233°C.
La bandera que ondea en la luna es de nylon, y el primer material terrestre que tocó la superficie lunar fue el DuPont™ Kapton®.
 
 

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Medidas logísticas: Cambios demográficos en el mercado

Mientras que los baby boomers abandonan cada vez más el mercado laboral, no hay suficientes profesionales jóvenes, motivados y calificados. Por lo cual, ante los cambios demográficos, se deben considerar cuatro tendencias al diseñar proyectos logísticos:
1) La automatización no se detiene.
2) A pesar del crecimiento de la robótica, se requerirán de las personas en la logística.
3) Se busca diseñar los lugares de trabajo de picking de productos a personas (goods-to-person).
4) Las horas de trabajo y los turnos son cada vez más flexibles.
Demográficamente, la logística es relativamente más difícil que otros sectores, puesto que las actividades son intelectualmente fáciles, pero físicamente agotadoras.
En este sentido, el entorno laboral con trabajadores mayores y menos calificados significa una caída de la productividad y aumento de las bajas por enfermedad. Por ejemplo, los días promedio no trabajados por enfermedad en personal de 50 a 54 años (21.8 días) es casi el doble que en jóvenes de 25 a 29 años (11.5 días).
Por lo tanto, es importante considerar un factor de riesgo para las actividades logísticas y los lugares de trabajo desde las primeras etapas de planificación de un nuevo centro. Las empresas deben adoptar un enfoque integrado: uso de medidas técnicas y organizativas.

Puntos clave

Los centros de distribución se pueden construir de manera automatizada, y los existentes modernizar con tecnología de punta y un rediseño ergonómico.
Las alturas variables de la estación de trabajo, los movimientos de rotación bajos, las alturas y posiciones flexibles de la pantalla, así como los pesos reducidos al levantar y mover son sólo algunas de las posibilidades.
De forma adicional, se debe planear centros de distribución con turnos de trabajo más atractivos, y repensar la gestión del personal, el sistema de incentivos y los modelos de capacitación.
A fin de cuentas, la compañía que mantenga una plantilla saludable y aproveche al máximo la experiencia y la innovación de los diferentes grupos de edad, promoverá la competitividad, y el éxito de sus operaciones.

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Las primeras en segunda mano

La venta de equipos de inyección es el segmento más grande dentro del mercado de maquinaria para plásticos. Según estudios recientes, una de cada tres empresas cuenta con una de ellas en sus instalaciones. A pesar de la intensidad con la que se opera, su vida media ronda entre los 10 y 20 años. Por ejemplo, en Alemania rota cada 10 años, mientras que en España, cada 14.
La preferencia por una u otra depende del producto final. En el sector automotriz, donde la inyección se emplea para la fabricación de piezas técnicas que requieren altos niveles de calidad, las marcas europeas son las predominantes.
Sin embargo, la introducción de equipos asiáticos –sobre todo en los últimos años– se fortaleció en manufactura que no requiere de una tecnología élite, como ocurre para crear algunas piezas del sector hogar.
Actualmente, la demanda supera a la oferta. Una semana suele ser el tiempo que tarda una inyectora de entre 25 y 300 toneladas en encontrar nuevo dueño.
Los equipos en buenas condiciones vuelan y la mayoría se reinstala cerca de su origen. Para tecnología de mayor tonelaje, los plazos son prolongados, puesto que requieren de permisos especiales, además de que la logística es compleja y costosa.
En inyectoras de más de 400 toneladas, la oferta es escasa. El hecho sorprende, si se toma en consideración que, dos años atrás, salían de ocho a 10 máquinas al año de 1,000 toneladas.
La compra-venta de estas grandes inyectoras suele ser más dinámica a nivel internacional. Compañías como MachinePoint, por ejemplo, se especializan en el desmontaje y la transportación.
La industria automotriz demanda marcas como Toyo –eléctricas de hasta 1,300 toneladas–. Y sobre este punto hay que mencionar que las firmas chinas, Haitian y Bole, con fábricas en Alemania y Polonia, respectivamente, manejan precios accesibles.
La presencia de maquinaria asiática en Europa, más los cortos tiempos de entrega y su competitividad en precio, suponen un reto para las ventas europeas, tanto en equipos nuevos como en usados.
Como dato final, los transformadores suelen agradecer por los estándares de calidad de las máquinas de segunda mano. Engel y Krauss Maffei, específicamente los modelos Engel Duo y Krauss Maffei CX, son las marcas que más demandan.
Más información en https://www.machinepoint.com/