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Robótica: Entre la máquina y lo humano

Para la reducción de costos, el aumento de seguridad laboral y el mejoramiento en tiempos de producción, sobre todo, diferentes compañías de todas las industrias alrededor del mundo están implementando la robótica, comenta Claudia Sofía Rodríguez Argüelles, Manager of Marketing and Membership de la Association for Advancing Automation México.
Cuando se habla de las tendencias sobre robótica y automatización, siempre trasciende China y Alemania. Sin embargo, México no puede quedar atrás, puesto que el país –asegura– “también se distingue por sus grandes cadenas de valor industrial y el auge importante de diferentes tecnologías en el sector automotriz, aeroespacial, electrónico, metal-mecánico, entre otros”.
En el marco de Expo Manufactura 2020, la experta destacó que México está catalogado como el cuarto mayor importador de robótica en el mundo.
Según estudios del 2016, la importación de robots en México llegó a más de 258 millones de dólares y esta tendencia continúa al día de hoy, puesto que sólo en la primera mitad de 2019, en Norteamérica la industria de la Robótica creció el 7.2% con la importación de 16 mil 488 robots valorados en 869 millones de dólares, de acuerdo con información de Claudia Rodríguez.
De estos robots, apunta, 3 mil 676 fueron adquiridos por México, lo que representa un 81.6%, que viene registrándose desde el 2010. “El sector electrónico tuvo un crecimiento del 180% y el farmacéutico del 220%, es decir, cada vez son más la industrias en México que buscan nuevas tecnologías para optimizar sus procesos”.
Previo a la pandemia de COVID-19, México ya se posicionaba como el cuarto exportador de vehículos ligeros y el sexto productor a nivel mundial; el quinto productor global en autopartes y como el país más competitivo en el Continente Americano para la manufactura industrial; además de ser el octavo exportador de dispositivos médicos del mundo.

Educación, economía y política

Otras áreas en las que México muestra un crecimiento en robótica, automatización y nuevas tecnologías, es el sector educativo. Hoy, por ejemplo, se gradúan más de 230 mil alumnos al año en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés).
Somos, como enfatiza Claudia Rodríguez, el único país en América Latina que ha ganado uno de los tres primeros lugares en la Olimpiada Mundial de Robótica.
En cuanto a los cambios en la Secretaría de Economía (SE), las normativas y otros aspectos que, con trabas, muchas veces impactan en temas de importación y exportación, ella explica que, al margen de la relación entre economía y política, México, en los últimos años, se ha fortalecido en diferentes rubros: “Las empresas –apunta– no pierden la fe”.

El poder de la automatización

Del 2015 a la fecha, la automatización ha sido la mayor tendencia en México. Es común ver, en este sentido, empresas alemanas e italianas asentadas en la zona de El Bajío. De ahí que, el fortalecimiento de estos temas en el sector educativo sea cada vez mayor.
Hoy, no somos solamente una industria de Maquila –que es como nació la industria mexicana, hace más de 30 años–. Somos una industria con ingeniería probada que se ve claramente en dispositivos médicos, en la industria Aeroespacial, en la de Automóviles…, sectores con una participación importante en producto exportado”.
Sobre este punto, destaca que, si bien los diseños muchas veces vienen de fuera, la ingeniería en su totalidad se desarrolla en México. En otras palabras, “se fabrican en la industria Automotriz piezas complejas y alas de turbina para el sector aeroespacial”.
Con esto, y a modo de conclusión, la automatización transforma actividades que antes no eran bien pagadas, con salarios competitivos, a la vez que impulsa con mejores oportunidades al talento mexicano. Todo eso sin considerar que los riesgos dentro de la manufactura, como los accidentes en planta, se minimizan con el uso de los robots.

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Descargas sucias contra energías limpias

Con el pretexto de que hubo “negocios sucios” el gobierno borró del futuro a las “energías limpias” mediante un decreto. Pero la respuesta de la oposición, de los articulistas y de muchos integrantes del poder legislativo fue contundente: El decreto atenta, entre otras cosas, “contra toda política para descarbonizar el planeta”.
México cuenta con un potencial enorme para el desarrollo de energías alternativas: solar, geotérmica, marina, hidroeléctrica, biomasa o conversión de residuos…, pero aún precisa subir dos o tres rayitas más los niveles de inversión y aplicarse para que el país ya no dependa tanto de combustibles fósiles. Pero al parecer, ese exhorto está destinado a caer en oídos sordos.
La Secretaría de Energía (Sener), torció los cables al sistema eléctrico mexicano al asumir por completo el control a través de un decreto “…plagado de irregularidades, de pasos y normas no cumplidas”, de acuerdo con empresarios del ramo, y con una nube de críticas que levantó de inmediato, porque pone en entredicho y, lo que es lo peor, porque frena las inversiones en energías limpias y renovables.
En resumen, se trata de un retroceso energético que, “además de ilegal”, como afirman los afectados, “incumple con los tratados internacionales”, como le recordaron a la Sener con sendas misivas los gobiernos de Canadá y de la Comunidad Europea.
Algunos políticos, como el senador Israel Zamora Guzmán, del Partido Verde, pidieron a la Sener que informe sobre los avances y cumplimiento del artículo Tercero Transitorio de la Ley de Transición Energética que establece una participación mínima de 30% de fuentes limpias en la generación de electricidad para 2021 y de 35% para 2024.
Ante la caída de los precios internacionales del petróleo, provocada por la reducción de la demanda y el exceso de oferta durante la pandemia, es fundamental que el gobierno haga un replanteamiento de las fuentes y suministros de energía, y que ponga en marcha un plan integral que impulse la inversión y generación de energías limpias.

El pin-pon de los amparos

De acuerdo con el informe “Tendencias globales en la inversión en energías renovables 2018” de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), los países que más invirtieron en este sector, con un aumento de 810%, equivalente a seis mil millones de dólares, fueron México, China, Australia y Suecia.
Sin embargo, pese al incremento en la infraestructura de este tipo, el 85% de la producción primaria de energías se realiza con hidrocarburos, 10% con fuentes renovables y 5% con biomasa.
Con anterioridad, el pasado 29 de abril, el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), suspendió de forma temporal la entrada en operación de nuevas plantas eólicas y solares, para “garantizar la calidad” del sistema tras la repentina caída de la demanda.
Bajo el subterfugio de la epidemia se dio a conocer el acuerdo para llevar a cabo “acciones estratégicas de control operativo para fortalecer la confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional”.
Los funcionarios fundamentaron que “se han registrado fallas ocurridas como resultado del bajo consumo eléctrico por la emergencia y por la generación intermitente con energía renovable”.
Para representantes del sector privado, la medida reciente va a quebrantar sin duda las operaciones e inversiones de energías limpias ya que “Impide arbitrariamente, y con plazo indefinido, la entrada en operación de nuevas plantas de energía renovable en todo el territorio nacional y limita la generación de centrales de este tipo en operación”, señalaron con enfado.

Control total

En el documento definitivo publicado finalmente por el Cenace en el Diario Oficial, el sábado 16 de mayo, la Sener, sin rubor alguno, reclama el control total del Sistema Eléctrico Nacional. El columnista Salvador García Soto, de El Universal, bosquejó los hechos: “la ofensiva contra Rocío Nahle desde sectores empresariales y de opinión es sólo el inicio de lo que se va a transformar en una ofensiva legal y una lluvia de demandas, amparos y peticiones de indemnización por la cancelación de inversiones y proyectos que dejará el decreto presidencial que cancela los proyectos de generación de energías limpias”.
García Soto enfatizó que la secretaria de Energía “…está envuelta en la bandera de la 4T y tiene todo el respaldo del presidente para aguantar el vendaval ante lo que los empresarios, ambientalistas y especialistas energéticos de México y del mundo ven como un ‘retroceso grave e histórico’ además de costoso y dañino para el ambiente y el cambio climático…. Pero la secretaria y sobre todo el propio presidente, ven como ‘un rescate’ casi heroico de la CFE (Comisión Federal de Electricidad) al intentar volverla de nuevo el monopolio energético que fue en el pasado”.
Como respuesta, el 5 de junio, dos jueces de dos juzgados federales distintos rechazaron el pedido del Cenace; el gobierno sólo ha recibido derrotas en los juzgados en su intento por defender sus Acuerdos para impedir la entrada de compañías de energías limpias en el mercado eléctrico nacional.
Muchos comentaristas sospechan que más bien la medida del gobierno busca salidas para el combustóleo de Pemex (Petróleos Mexicanos), porque muchas centrales en México funcionan con ese combustible que, de acuerdo con Daniel Chacón, de Iniciativa Climática, es un producto con un alto contenido de azufre. El combustóleo lo produce (en exceso) Pemex en sus refinerías, pero con una escasa salida comercial por su carga contaminante. “No tiene mercado. Antes se utilizaba en las calderas de los barcos y ahora lo quieren volver a quemar en las plantas de generación eléctrica”.
Se sabe que la CFE se ha mostrado dispuesta a comprar el producto para las plantas que está rehabilitando y así echar una mano a Pemex, “la petrolera más endeudada del mundo”.
 

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COVID-19: De lejecitos es más sano, ¿de ahora en adelante?

¿Cómo salir del laberinto? El COVID-19 nos tiene acorralados, pero muchos ya marcan los calendarios en casa, con cierta desesperación, unos con salidas a corto, o a mediano…, y otros a largo plazo, muchos de ellos resignados a trabajar en casa, muchos más, con el miedo al contagio.
El 2020 ha sido un año trampa. Uno más desafiante de lo esperado. Los flancos eran la guerra comercial entre China y Estados Unidos, el desafío del cambio climático, la crisis poblacional con los refugiados en distintos puntos del mapa del globo…, pero nadie anticipó el arribo amenazante del COVID-19 y su rápida propagación, lo que empujó a todos al distanciamiento social y a cambiar varios paradigmas en cuestión de días y semanas para proteger nuestras vidas.
De a poquito vamos a salir de la contingencia, y siempre con mucho cuidado, nos advierten las autoridades de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y las de salud de cada país y avisan de una nueva normalidad. Sí, porque la normalidad ya no será la misma. Puede haber rebrotes, mutaciones del COVID-19 u otras pandemias. Por eso se habla de un nuevo concepto que atrae la atención últimamente. Nos referimos al Low Touch Economy o Economía de Bajo Contacto, o de la economía que viene y que será la de la distancia social.

El trabajo, si hay, será más acelerado

Lo cierto es que el impacto del COVID-19 se está manifestando en todos los niveles de nuestras vidas (personal y laboral), de las empresas, industrias y países (cierres, quiebras, despidos, derrumbes fiscales sin precedentes y caídas pronunciadas de la actividad económica) con cambios de hábitos en el consumo, nuevas formas de trabajo, cadenas de producción, logística… y hasta en las relaciones humanas y familiares.
Se supone que la Cuarta Revolución Industrial (Industria 4.0) ya estaba más que preparada para introducir cambios masivos en el comercio y la sociedad, pero hoy esa transformación se volverá crucial o indispensable para adaptarse a la nueva Economía de Bajo Contacto, conformada por nuevos hábitos y regulaciones, y con una interacción reducida de contacto cercano, restricciones de viaje más estrictas y hábitos de higiene mucho más elevados debido al COVID-19.
El mundo, tal como lo conocimos, quedará atrás, como las hojas del capítulo de un libro que ya no se volverá a editar. Nuestra circunstancia, al momento de volver a poner un pie en la calle, habrá variado sustancialmente: de entrada, evitaremos el contacto cercano con otras personas (nada de besos y abrazos), habrá mayores restricciones en parques de diversiones, cines, restaurantes, salones de belleza, peluquerías, consultorio de dentista, gimnasios, aeropuertos, parques, tiendas, oficinas y demás sitios donde solíamos mezclarnos con la multitud, incluido el espacio público; la forma en la que consumimos y los bienes y servicios que vamos a demandar, serán diferentes.
Y hasta que no haya una vacuna disponible para la actual pandemia de COVID-19 (lo cual posiblemente no ocurrirá en menos de un año) o se establezca la denominada “inmunidad de rebaño”, seguiremos experimentando una transformación sin precedentes en la forma en que trabajamos y vivimos, dando como resultado nuevos hábitos que prevalecerán mucho tiempo después.

Hasta en la comida

Se habla ya de la Low Touch Economy of Food, o sea, la economía de bajo contacto pero aplicada específicamente a la cadena de valor de la alimentación. Aquí se incluye todo lo que va del campo al plato. Se habla, en el tema de restaurantes, por ejemplo, de divisiones de plástico, de nuevas mascarillas, de cambios radicales de comportamiento y de regulaciones. Algo que recuerda en sus inicios a la prohibición de fumar en locales cerrados.
Por doquier aparecen soluciones para que actividades como alimentarnos, comprar, acudir a un restaurante… sigan siendo seguras y gustosas. ¿Qué adaptaciones estratégicas tendrán que tomar los negocios de esta industria para que producir, distribuir y vender alimentos u operar un restaurante siga siendo sostenible y rentable?
Como en todo, en algunos casos requerirá pequeños cambios, en otros, incorporar nuevas líneas de negocio, en otros, modificar completamente el modelo.
Más allá de la comida, los cambios que se asoman, resaltan:

  1. además del trabajo típico realizado en la oficina, se optimizará el realizado en el hogar (mezcla ineludible de trabajo y vida privada);
  2. se enfrentará niveles sin precedentes de desempleo global (reciclaje y capacitación remota aumentarán);
  3. se profundizará la tensión y los conflictos en todas las esferas (muchas personas y organizaciones ya están operando en condición de supervivencia);
  4. habrá restricciones en los viajes largos, inclusos dentro de un país (reaparecerá el turismo local);
  5. se desatará una mayor ansiedad, soledad y depresión (por pérdida de empleo, enfermedades y secuelas);
  6. además, se multiplicará la desconfianza en la higiene de las personas y productos (se trabajará obsesivamente en rediseños de empaques sin contacto de entregas y devoluciones);
  7. y también crecerá el valor de la inmunidad certificada de los consumidores, lo que obligará a cambios en los modelos de negocios basados en encargarse de muchas personas en espacios reducidos (cruceros, festivales, eventos, teatros, entre otros).

Para aminorar los riesgos para la salud derivados del COVID-19, las empresas buscarán adaptarse a políticas estrictas, incluidas las interacciones de bajo contacto, reuniones limitadas, restricciones de viaje, y más.

El futuro no va a ser como antes

La Economía de Bajo Contacto o también, “Economía de Baja Interacción”, es un concepto que llegó para quedarse, y caracterizará a la economía como algo conformado por nuevos hábitos y disposiciones y que procura evitar el contacto directo entre consumidor y comprador, incluir mayores medidas de higiene y demandar cambios permanentes en las industrias.
Las organizaciones descubrirán los beneficios de una nueva forma de vida que reta los quehaceres y negocios tradicionales y nuestras entrañables normas de estilo de vida. En otras palabras, nos encaminamos de lleno a integrarnos a lo que los expertos proclaman como low touch economy, donde hay que aprender a coexistir con el COVID-19, hasta que haya cura o vacuna probada y de acceso masivo.
De hecho, en el contexto social y familiar, veremos que servicios como las consultas médicas, el cuidado de menores y la educación se desplazarán casi por completo a esquemas a distancia; las plataformas de reparto a domicilio son palpablemente más activas y las formas de entretenimiento como conciertos y obras de teatro, hacen enormes esfuerzos para adaptarse y ofrecer sus contenidos, sin dejarse vencer por el streaming (de Netflix, HBO o Amazon Prime).
Esta nueva tendencia, ya ha alcanzado varios aspectos de nuestras vidas: en el contexto profesional vemos que las fábricas están rediseñando sus protocolos con base en nuevas medidas de higiene y distanciamiento; todos hemos tenido al menos una reunión de trabajo en plataformas virtuales; en países tecnológicamente más avanzados, los robots están reemplazando actividades de alto contacto como patrullar parques, recibir enfermos en hospitales y brindar informes en edificios. ¿Listos para sumergirse en la nueva normalidad?
 

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La mirada crítica a la Industria del Plástico

Es bien conocida la situación que atraviesa la Industria del Plástico, en lo que atañe a su reputación, debido a dos factores principales: la desinformación y la evidente contaminación que genera la inadecuada disposición de los desechos. El problema es real, sí, pero con un componente muy importante de percepción.
Por otro lado, la Economía Circular, conceptualizada como un medio para lograr el desarrollo sustentable, ya está en boca de todos, y el plástico es quizá el objetivo más visible en la mira de los movimientos ambientalistas, pero –aún más importante– de la gente común.
Ahora, siendo más específicos, sabemos que el ataque mediático hacia los materiales plásticos está dirigido sobre todo a la industria del Empaque, Envase y Embalaje, y en menor medida al mercado de consumo, ya que estas envolturas son las que aparecen en las imágenes muy difundidas relacionadas con la contaminación de calles, suelos, ríos y océanos, además de ser de un solo uso nominal. Los materiales involucrados son los Polietilenos (PE), el Polipropileno (PP), el Poliestireno (PS), el PVC (Policloruro de Vinilo) y el Polietilén Tereftalato (PET), principalmente.
De una u otra manera, los materiales tradicionales a los que ha sustituido el plástico a lo largo de la historia, como el papel, el vidrio y el aluminio, han escapado del juicio popular, aunque comparten los mismos mercados y se encuentran presentes también como contaminantes del ambiente. Una ventaja indiscutible de éstos es el valor que tienen en el mercado del reciclado, factor clave y reto para los plásticos de alto consumo.
La gente común no sabe lo que representa, en términos de eficiencia energética, recursos naturales, costos de transporte, entre otros, fabricar productos y reciclar este tipo de materiales. No se asume como responsable parcial de la mala disposición de los residuos, pero sí acoge la idea generalizada de que, simplemente, los plásticos contaminan.
Por supuesto, sabemos que cualquier producto, del material que sea, no llegó a contaminar a algún ambiente por sí mismo. La sociedad no tiene idea de la variedad de razones por las que, en algún momento, los plásticos comenzaron a ganar terreno a otros materiales en estos mercados y en muchas otras aplicaciones.
Puede estar de acuerdo con las bondades del plástico, al hacer la vida más cómoda, pero, aparentemente, no está dispuesta a que sea a costa de la salud del planeta, aunque eso signifique, por ridículo que sea, regresar al papel. Nuevamente, estamos hablando de un problema de percepción.

El plástico y su reputación

Para nosotros, los que vivimos en la Industria del Plástico, es más fácil comprender lo que realmente representa el plástico como solución a muchas necesidades y problemas, incluso el de la contaminación.
Tenemos claras las grandiosas propiedades, beneficios y ventajas de los plásticos frente a otros materiales, sea por su variedad, versatilidad, libertad de diseño, funcionalidad, costos de fabricación, reciclabilidad… y un largo etcétera.
La gente común, por ejemplo, tiene perfectamente identificado al Poliestireno Expandido (EPS), popularmente llamado Unicel, como un gran contaminante, pero desconoce que no es más que el mismo material con el que se fabrican, por ejemplo, las cajas petri en el mercado médico, o los juguetes y el revestimiento de refrigeradores, cuando es ligeramente modificado, y que, además, sí es reciclable.
Las comunidades ambientalistas, y quizá algunos otros intereses, han sabido generar y explotar la reputación actual de los plásticos, inventando mitos, casos y datos que han quedado marcados indeleblemente en la memoria de la gente común. Inclusive, han logrado llegar a los cuerpos legislativos que, en fechas recientes, derribaron lo que, por muchos años de complacencia por parte de la Industria del Plástico, fue controlado con lobbying.
De repente, la prohibición de la distribución de popotes y bolsas se convierte en medallas ecológicas con beneficio de popularidad política. Pareciera que se tomó por sorpresa a nuestra industria. Incluso algunas compañías han hecho uso del recurso de “desplastificación” para ganar adeptos entre los consumidores.
Algunos anuncios en la televisión muestran un arco de detección de plásticos para los visitantes a una playa y si portan alguno no permitirles su ingreso; eso es solo una muestra de lo que puede llegar a transmitir la mercadotecnia. Seguramente, al final de la tarde, esa playa habrá terminado llena latas de aluminio y de botellas de vidrio. Es precisamente ahí donde se halla buena parte del problema, la ausencia de educación.
Al respecto, la Industria del Plástico no ha hecho aún su tarea, ni siquiera usando la misma mercadotecnia a su favor, la cual finalmente promoverá lo que el cliente pida.

Redireccionar la mercadotecnia

Durante la presente situación de pandemia se celebra que en algunos lugares se haya dado marcha atrás a la prohibición, si acaso temporal, de la distribución de bolsas de un solo uso, y se oyen voces que creen que las bondades que está demostrando el plástico en cuanto a su empleo en el mercado médico reivindicará a nuestros materiales ante la opinión pública.
Nada más alejado de la realidad. El uso de plásticos en dispositivos médicos de alta tecnología se ve opacado por la peligrosa y descontrolada disposición de los desechos de equipo de protección personal y más aún, de los que la gente común emplea y sigue tirando sin responsabilidad alguna y que ya aparecen registradas por denunciantes en imágenes de noticieros contaminando cuerpos de agua.
La próxima imagen conservacionista será una tortuga ahogada por el uso involuntario de un cubrebocas. Y si bien algunos piensan que el coronavirus abrirá grandes oportunidades a la Industria del Plástico, existe el peligro de que, en sentido contrario, sea lo que termine por sepultar definitivamente a una parte importante del sector.
Sabemos que técnicamente es posible demostrar que la Industria del Plástico de un solo uso puede insertarse en el círculo virtuoso de la sustentabilidad, pero lograrlo depende de las acciones que tome cada eslabón involucrado en la cadena, desde los productores de materias primas y los fabricantes de maquinaria, hasta las compañías dueñas de marca de los productos (P&G, Colgate, Nestlé, Bimbo, Unilever, Danone, entre otros), las autoridades, las instituciones educativas y, principalmente, la SOCIEDAD, esa entidad compuesta por la gente común a la que me he referido repetidamente.
En un contexto de precios de petróleo bajos, el Reciclado, uno de los puntos críticos de la Economía Circular, deja de representar un buen negocio, por lo menos es un reto adicional que lo hace más difícil.
Sabemos muy bien que las tecnologías enfocadas en la degradabilidad –o la compostabilidad–, al menos mientras no se cumplan numerosos factores adicionales como infraestructuras y gestión efectiva de los residuos, no son soluciones verdaderas.
En redes sociales profesionales como LinkedIn, en foros y programas de televisión dirigidos a los negocios, abundan noticias de nuevos desarrollos de materiales. Hablan de rediseños mono-material de empaques, de tecnologías de restitución de propiedades de los materiales de alto consumo, o de aplicaciones novedosas de material recuperado.
Sin embargo, después de auto-aplaudirnos y auto-compadecernos en estos ambientes grupales, dicha información no permea hacia fuera de nuestra burbuja, hacia la sociedad. No se trata de explicar técnicamente todo lo anterior a la gente común, sino de involucrarla a través de la educación y con el uso ético de la mercadotecnia.

La sociedad involucrada

Finalmente, si el grueso de la población no participa, cualquier tendencia ambiental, tecnología, política pública, diseño de producto o característica extraordinaria del plástico será inútil. Quizás, al principio sea necesario desarrollar incentivos para los consumidores finales, pero siempre trabajando de manera simultánea en la educación.
No se trata de una formación profesional, sino que la información adecuada y digerida debe salir a las redes sociales convencionales más populares, a la televisión abierta, a todo medio masivo de comunicación. Así lo han hecho quienes han desprestigiado al plástico.
Las redes sociales están llenas de ejemplos donde se emplean desechos plásticos para convertirlos en artículos útiles, o divertidos, de uso más prolongado, o producto de la creatividad de gente común. La sociedad misma es una máquina generadora de ideas, que se muestra entusiasta cuando es tomada en cuenta. Por ello, debe estar involucrada.
Cada participante de la cadena productiva de esta industria debe estar dispuesto a invertir en esta misión, quizá en proporción al beneficio que obtienen por la utilidad y consumo del plástico.
Las empresas dueñas de marca ya tienen un acceso aprovechable, así como el know how en el uso de los medios. Entonces, también tienen la oportunidad de colgarse las medallas ecológicas, dando crédito a la misma sociedad y a los participantes que se encuentran tras bambalinas. Esto no es nada nuevo, pero hace falta aplicarlo sistemáticamente. Es agregar dos Rs al ciclo de sustentabilidad, las de Reconocer y Recompensar.
También es una cuestión de economías de escala. El PET es un buen ejemplo que, a pesar de no lograrse aún el porcentaje deseable de reciclado, el volumen recuperado ha justificado inversiones y desarrollos muy importantes para reincorporarlo, incluso, al mismo tipo de producto fuente mayoritario, la botella. Todas las empresas involucradas en esta mecánica, deben asegurarse de que, a nivel masivo, los productos regresen a sus líneas de producción generando un cambio en la percepción del plástico y no, en el mejor de los casos, que terminen en los tiraderos junto al concepto de plásticos de un solo uso.
 

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Agrícola AP99 Expertos Opinan Mercados

Riego por goteo: El plástico en la producción agrícola

La agricultura y el campo son la base del desarrollo autosustentable y riqueza económica de las naciones. Con esta actividad se producen alimentos para consumo humano, pasto para la ganadería y materias primas para la industria textil. También hay que destacar que el riego por goteo es el segundo sistema más utilizado por los agricultores en México y disminuye hasta en 80% el gasto de agua.
De acuerdo con la Encuesta Nacional Agropecuaria realizada por el INEGI en 2017, la superficie agrícola total de las unidades de producción en México es de 32,406,237 hectáreas, de las cuales el 80% (25,595,475 ha) utilizó la modalidad de agricultura temporal (aprovecha el agua de la precipitación pluvial y depende enteramente de ésta para mantener la humedad en la superficie del cultivo) para su producción, y el 20% (6,810,762 ha) restante sistemas de riego.
Los sistemas de riego, que se clasifican de acuerdo a la forma en que se aplica el agua en los campos de cultivo: 1) gravedad o robado, el agua se distribuye mediante canales formados a lo largo del campo dispuesto en declive; 2) aspersión, tuberías conectadas que giran para esparcir el agua circundante y/o soluciones móviles autopropulsadas por sistemas complejos de tuberías y motores eléctricos; y 3) goteo, tuberías con goteros adaptados o perforaciones que permiten la salida del agua, se emplean para distribuir el líquido eficientemente sobre la superficie del suelo.

Aplicaciones efectivas

El método de riego más utilizado en 2017 fue el de irrigación por gravedad con un 70.8%, mientras que el goteo se posicionó en segundo lugar, con un 15.6%, un incremento de 5.9% respecto al año 2012. Esta modalidad promueve el crecimiento selectivo de las plantas, al mantener la humedad de zonas específicas mediante el control de la cantidad de gotas de agua que se depositan en el suelo.
Adicionalnente, se aprovechan las líneas de riego para llevar a cabo la fertirrigación, o incorporación de fertilizantes que llegan a las raíces de las plantas, lo que evita el crecimiento de la hierba, y el uso de herbicidas. El riego por goteo, comparado con el de gravedad o rodado, genera ahorros significativos en el gasto del agua (de 30% a 80%) y un aumento en la productividad del campo (entre 5% y 50%).

La cereza del pastel

Las líneas de goteo en los sistemas de irrigación incluyen cintas y tubos hechos de Polietileno (PE), con emisores o goteros que facilitan la salida del agua. Las primeras, se utilizan en cultivos de vegetales y están conformadas por un tubo plano comúnmente con 20 mm de diámetro y de pared delgada (0.10 a 0.60 mm). Los segundos, se emplean en cultivos perenes, debido a que su tiempo de vida útil puede alcanzar hasta 12 años, habitualmente tienen diámetros de 14 a 38 mm y espesor de pared de 0.80 a 1.20 mm.
La eficiencia y duración de los sistemas de riego por goteo dependen de varios factores que impactan directamente el desempeño, tanto de las cintas, como de los tubos, elementos que consideran: el caudal volumétrico de agua, distancia entre goteros, espesor de pared, diámetro y exposición a la intemperie, entre otros. Para enfrentar estos retos se requieren sistemas que cuenten con una excelente resistencia al agrietamiento por estrés ambiental, a la presión, a la oxidación y a la intemperie, de manera que la metodología se pueda aprovechar al máximo durante su tiempo de vida útil.
 

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Rotomoldeo: “Debemos evolucionar en la tecnología de moldeo”

En México, el Rotomoldeo comenzó a utilizarse a principios de los años 60, con la fabricación de juguetes de Plastisoles huecos, particularmente pelotas, cabezas y cuerpos de muñecas; o muñecos chillones, como el típico patito de hule, que dejó de ser de hule.
Los equipos eran muy simples y el proceso consistía en llenar un molde con polvo, y calentarlo por fuera con una flama abierta mientras se le hacía girar simultáneamente hasta que el material dentro se fundía y se iba pegando al interior del molde.
Este mismo método de flama abierta fue el que inspiró la producción de la primera empresa que produjo tinacos en México y que permitió a los fabricantes trabajar con Polietileno (PE), un nuevo material para el Rotomoldeo. Debido a que el sistema de refrigeración sólo precisa apagar los quemadores, el proceso de endurecimiento del material comienza mientras el molde aún se mueve.
Desafortunadamente, en México, se sigue empleando este sistema hoy en día, por buena parte de los fabricantes de piezas rotomoldeadas, a pesar de que presenta muy baja productividad y se pierde mucha capacidad calorífica, “además de lo poco ecológico que resulta el alto consumo de gas y la contaminación que genera al quemarlo”, explica José Luis Del Valle, director de Comercializadora Delva.
Una de las razones por las que las empresas en México utilizan este proceso se debe al bajo coso de inversión que representa, y que prácticamente, cualquier persona que sabe algo de instalaciones de gas –y un poco de mecánica–, se atreven a producir su propia máquina. De acuerdo con nuestro entrevistado, muchos de los negocios pequeños son de personas que trabajaron en esa primera empresa que incursionó en México haciendo tinacos.
Él es un convencido de que para obtener piezas más rápido y de mejor calidad, sin desperdiciar productos, o generar mermas y consumir menos energía, es preciso utilizar equipos de horno, los cuales han evolucionado mucho.

Puntos a considerar

La tecnología se compone de cuatro partes: el horno, los moldes, los soportes de moldes y la cámara de refrigeración: El horno calienta el molde –que se fabrica de aluminio o de alguna otra aleación– y que es el encargado de darle forma al material plástico. Los soportes del molde se montan en un eje giratorio para ayudar al molde a producir piezas con un recubrimiento uniforme. Finalmente, los moldes se exponen a bajas temperaturas, llevándolos a la cámara de enfriamiento, de modo que el material plástico pueda enfriarse y endurecerse.
Existen varios tipos de máquinas de moldeo rotacional de horno, y su elección depende de varios factores: materiales, capacidad de producción, tamaño y diseño de las piezas…, entre otros.
La experiencia de José Luis Del Valle y las marcas que representa, apoyan a los clientes a tomar mejores decisiones: “Quienes están operando con equipos de flama abierta pueden lograr mejoras sustanciales en su operación si deciden migrar a utilizar equipos de horno. La inversión se paga simplemente por el ahorro que se logra en el consumo de gas y en el aumento de la producción”.
Invertir en Rotomoldeo en México todavía ofrece muchas oportunidades en mercados que aún no se han explorado, como es el caso de iluminación con piezas de Policarbonato (PC) moldeadas por este método. Asimismo, el sector automotriz requiere de piezas especiales elaboradas con Nylon o Acetales. Las oportunidades, abundan.

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Polímeros Mexicanos: Especialistas en Rotomoldeo

Polímeros Mexicanos inició operaciones en México hace 22 años. El mercado nacional, y toda América Latina, carecía entonces de resinas para fabricar los tanques mediante Rotomoldeo. Fue bajo ese contexto que Polímeros Mexicanos se convirtió en el proveedor número uno de resinas para el proceso de moldeo rotacional. 
Con más de dos décadas en el mercado, la compañía tiene hoy presencia en México, Latinoamérica, el Caribe, Estados Unidos, Brasil y Europa. 
De acuerdo con Mónica Marrufo, directora de Cuentas Especiales de Polímeros Mexicanos, el enfoque de la compañía es el de networking, es decir, propicia que los clientes de todas partes del mundo se conozcan a fin de intercambiar entre ellos tecnología y, a partir de esta interacción, seguir desarrollando procesos. 
Más que un proveedor de resinas, somos un socio comercial para nuestros clientes y un promotor del Rotomoldeo”. Como refiere, en México hay cerca de siete proveedores de resinas para moldeo rotacional. Sin embargo, Polímeros Mexicanos es la única empresa que se especializa exclusivamente en este proceso, inclusive en Latinoamérica.  
Actualmente recibimos las resinas en forma de pellets de proveedores de Canadá y Estados Unidos. Las pasamos por un proceso de extrusión, para darles color, algunos aditivos especiales, como antiestáticos y antibacteriales, entre otros, y hacemos una pulverización del material para después empacar. Desarrollamos fórmulas personalizadas, según las necesidades de nuestros clientes. Entregamos en diferentes presentaciones y exportamos a 38 países”.

Aplicaciones en Rotomoldeo 

Ella coincide con otros de nuestros entrevistados, al mencionar que alrededor del 87% del Rotomoldeo en México se enfoca a la fabricación de tanques, desde domiciliarios para agua de 750 a 1,110 litros, hasta tanques industriales para diésel o residuos químicos de 5,000 a 40,000 litros. 
Sobre este punto, cabe mencionar que, comparado con Estados Unidos y Canadá, México y Latinoamérica presentan un crecimiento en manufactura de tanques debido a los desafíos en torno al abastecimiento de agua. 
Los retos de los países vecinos del norte –señala– se relacionan con el clima extremo, de ahí que las aplicaciones desarrolladas mediante moldeo rotacional en dichos países sean trineos, kayaks, hieleras y casas para ganado, entre otros. 
“En lo que respecta a los países europeos, como en México y Latinoamérica, la manufactura de tanques de agua es una actividad destacada, aunque con características distintas: son más pequeños, principalmente por las reducidas proporciones de las casas”. 
El termoformado en Europa –apunta– “participa de manera importante en deportes, fosas sépticas y pozos de visita”. En tanto, África está en pleno desarrollo, puesto que, con base a los registros de la firma, presenta condiciones semejantes a las de México de hace 45 años. “Actualmente, las ONGs promueven para ciertas comunidades llevar tanques de 10,000 litros de agua”.

Oportunidades de mercado 

Frente a la pandemia de COVID-19, nuestra entrevistada comenta que los contenedores de agua y de alimentos se convirtieron en productos de primera necesidad, situación que prevalece también durante las emergencias que provocan huracanes y terremotos. Debido a la contingencia sanitaria, la demanda de tanques creció en países como Guatemala.
En Colombia y Perú se detuvo, “porque sus gobiernos sí están súper estrictos”; pero el resto de Latinoamérica sigue pidiendo resinas para hacer tanques de agua; “mientras tanto, las islas del Caribe pararon un poco, pero, por la carencia de agua, necesitan de esos tanques”.
Las opciones para el proceso de moldeo rotacional son numerosas. A decir de Mónica Marrufo, en un contexto en donde no se puede ir al cine, al teatro, de vacaciones o comprar ropa, las personas están optando por decorar sus casas:
“Hay un boom en la venta de macetas de Rotomoldeo. Nosotros tenemos clientes que hacen macetas en República Dominicana, Colombia, México…, incluso en Argentina, donde pasan por una fuerte crisis económica, solicitan material para fabricar macetas. Cotejando con algunos viveros, se ha vendido ahora lo que no ha se había vendido antes”. 
Las plantas productivas de Polímeros Mexicanos procesan alrededor de 8,500 a 9,000 toneladas mensuales, sin trabajar las 24 horas al día. A pesar del desabasto de la petroquímica local, cuentan con el abasto de proveedores tanto de Estados Unidos como de Canadá. 
Finalmente, la percepción del plástico cambió a raíz de un virus que amenaza a todo el mundo: “De ser el enemigo a vencer, ahora (el plástico) se volvió nuevamente nuestro aliado”, defiende Mónica Marrufo.
La demanda está muy alta, el consumo en México crece al 8 y al 10%, y a nivel Latinoamérica entre un 12 y un 15%. En este sentido, “…me gustaría agregar que como networking, nosotros buscamos quién maquile la pieza de un cliente que quiere hacer Rotomoldeo sin tener que comprar la máquina y el molde”. 

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Miguel Vital: Diversificación, la clave para crecer

Uno de los grandes retos del Rotomoldeo es la diversificación”, explica Miguel Vital, gerente técnico de Polímeros Nacionales (Polnac), debido a que el 85% de las empresas que se dedican al Rotomoldeo se enfocan en a la producción de tinacos y algunos otros tipos de tanques.
“Las empresas de Rotomoldeo que quieran sobrevivir tendrán que apostar por la diversificación, puesto que el mercado de tinacos está saturado, además de que dejó de ser un artículo de primera necesidad”. 
Por fortuna para la Industria del Plástico, estos tiempos difíciles generan oportunidades, por lo que nuestro entrevistado exhorta a desarrollar nuevos productos, emplear distintos materiales y nuevas formas de producir. 
En relación con los materiales, explica que, además del Polietileno Lineal de Baja Densidad tipo hexeno (LLDPE), que es el que se maneja principalmente, también hay grados para Rotomoldeo de Polipropileno (PP), Polietileno de Baja Densidad (LDPE), Poliamidas o Nylon, Policarbonato y Acetales, con los que se pueden hacer piezas de ingeniería. 
“En Polnac podemos pulverizar todo este tipo de materiales y hacer pruebas en nuestro laboratorio, donde hemos rotomoldeado distintos productos. Tenemos que ser creativos, crear efectos especiales, usar aditivos. El Rotomoldeo es un proceso muy noble y versátil que permite hacer pruebas sin tener que invertir grandes cantidades de dinero”. 

Ventajas del Rotomoldeo 

Miguel Vital señala que el Rotomoldeo es, hasta cierto punto, artesanal. No importa que sea una máquina de flama abierta, o una de horno: “El principio del Rotomoldeo parte de utilizar un material en forma de polvo que se introduce a un molde. Posteriormente, el molde se calienta al mismo tiempo que gira en direcciones opuestas, de manera que el polvo se va fundiendo paulatinamente y recubre el molde”. 
En México, varias de las empresas que se dedican al Rotomoldeo fabrican sus propias máquinas de flama abierta y construyen hornos con tabiques. Las oportunidades de diversificación que tiene este sector sólo las limita la imaginación.
Se pueden producir muebles, macetas, camillas y camas de hospitales, recipientes y contendedores para químicos, lavamanos, piezas ortopédicas, así como estructuras de juegos infantiles para exteriores, los cuales, ante la contingencia sanitaria, podrían incluir bactericidas y virucidas. 
“El Rotomoldeo admite una gran cantidad de material reciclado, incluso se puede reciclar Polietileno post-consumo, de manera que también se pueden producir compuestos amigables con el medio ambiente”. 
Polnac representa a diferentes productores de resinas a nivel internacional: Basf, Chimei, Exxon Mobil, Flint Hills, Formosa Plastics, Georgia Gulf, Pemex, Sabic, Styrolution, Total Petrochemicals…, entre otros. 
La compañía diseña compuestos (con su marca Poliforte) y Masterbatch o concentrados de color (marca Colorforte), a partir de las necesidades específicas de cada cliente. Cuenta con un laboratorio acreditado que garantiza la calidad de sus productos. 

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Carvajal Empaques: El plástico se posiciona como la mejor alternativa de envases

Carvajal nace en 1903, en Cali, Colombia. Carvajal Empaques representa cerca del 40% de los ingresos de la operación del Grupo. El resto se divide en los mercados Educación, Tecnologías, Servicios Financieros y Call Center, entre otros. La división de empaques tiene operaciones comerciales desde los Estados Unidos, hasta Chile, pasando por México, Perú, Ecuador, Colombia y Panamá (todo Centroamérica).
En cada región domina un segmento en particular o nicho de negocio; por ejemplo, la región sur, señala Ángel Alberto Herrera Jovel, director general de Región Norte, se especializa en la atención del mercado industrial: envases para yogurt, y todo tipo de productos lácteos, además de contenedores para margarina y jabones líquidos. 
La compañía también tiene una participación importante en el mercado masivo, o mayoreo. Se trata de todos los negocios pequeños, como taquerías, donde es común atender con platos, charolas y vasos de Unicel. Esta línea, refiere el directivo, representa cerca del 70% del negocio en Perú, el Caribe y México. “El segmento es un poco más informal, pero también muy interesante, sobre todo ahora después de la pandemia”. 
En autoservicio, Carvajal Empaques es un jugador clave. Sobre todo en la región norte. “Es un segmento diferente, la gente busca más el uso del producto por conveniencia; las personas no quieren lavar platos, entonces compran en el supermercado”. 
Una cuarta línea de la compañía atiende al sector agrícola con contenedores de PET (Polietilén Tereftalato) transparentes para berries, semillas, uvas… Un mercado muy activo en Chile, Perú y México. Mientras que, en la región norte, el enfoque ha sido más hacia bandejas industriales para carnes: pollo y cerdo, y para verduras. 
“Estamos a punto de migrar de una línea tradicional para el autoservicio: vaso cristal a base de Poliestireno (PS) transparente a PET, porque, en primer lugar, tiene la cadena de reciclaje más avanzada y, en segundo, porque vamos en tendencia con lo que el mercado está solicitando; también queremos que el PET a mediano plazo sea rPET (Polietilén Tereftalato reciclado)”.

Cambios en el mercado 

A pesar de que el rPET presenta precios elevados debido a lo complejo del acopio por el COVID-19, adoptar este material será el siguiente paso de la firma, una vez consolidada la migración de PS a PET en vasos de cristal: “En PET también tenemos contenedores transparentes para comida y ensaladas, y estamos a punto de lanzar cubiertos en PET transparentes; el mercado se está yendo a productos desechables; nosotros contamos con soluciones biodegradables y compostables”. 
Carvajal Empaques identifica en México un mercado de mayoreo enorme. De acuerdo con su vocero, todo lo que se produce en México se consume en México y apenas queda algo para la exportación. Esto ocurre, por ejemplo, durante el mes de octubre o temporadas invernales, que es cuando el consumo de vasos de Unicel cobra una demanda importante en el mercado informal, donde el plástico sigue siendo el producto más viable por su precio y rendimiento. 
Ante este panorama –agrega–, “la competencia es feroz, porque participan en el mercado grandes compañías”, además de que México, comparado con Centroamérica, “tiene la ventaja de fabricar gran parte de la materia prima en la región”, sin contar con que recibe PS expandido de Estados Unidos y Canadá.
“Definitivamente el trabajo de la industria en México tiene que ser enfocada al reciclaje; creemos muchísimo en la economía circular, lamentablemente no se ha avanzado en este tema desde la industria; el reciclaje del PET lo ha impulsado no la Industria del Plástico o la de Empaques, sino la industria de las Gaseosas o de las Bebidas como Coca-Cola y Pepsi”. 

Acciones sostenibles

A decir de Ángel Alberto Herrera, el Polipropileno (PP) tiene muchas oportunidades en economía circular, no así la espuma de Unicel que, por su peso liviano, representa un gran reto para el acopio:
“En Carvajal hemos avanzado con productos biodegradables y con productos aditivados; entendemos que no es la solución, pero lo que les estamos dando son productos que se pueden descomponer, biodegradar en periodos menores a tres años”. En este sentido –apunta–, se debe verificar que los productos con la leyenda “biodegradables” o “compostables” de la competencia “realmente lo sean”. 
Adicionalmente, hace énfasis en que el futuro en termoformadose dirige hacia el PET y el Polipropileno (PP)”. De ahí que Carvajal Empaques en Centroamérica apostara hace cinco años por estos materiales en la línea de rígidos, un hecho que hoy día, ante las necesidades del mercado, le permite a la compañía seguir compitiendo.
“La línea de térmicos de empaque de Unicel y de espuma, tiende a decrecer; en Centroamérica, los rígidos han mantenido un ritmo de 20% anual, mientras que la línea de térmicos decrece al 15% anual y la de espuma también va a la baja”.

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En termoformado sobresale el mercado de alimentos

Actualmente, el rPET (Polietilén Tereftalato reciclado) “es uno de los materiales de más volumen en todo el sector”, destaca David Antonio Yano, director general de Y&L PET Manufacturing, quien comenta que una gran mayoría de fabricantes en el ramo del termoformado se nutre de lámina reciclada, puesto que la industria tiene la posibilidad de regenerarlo, aditivarlo y volverlo a utilizar. 
De acuerdo con el directivo, es un producto noble. Y los mercados a los que Y&L PET Manufacturing accede son los de exportación, como también ocurre con la lámina virgen de la compañía, que cada vez se abre más camino en los Estados Unidos. 
“Cumplimos con la 21 CFR, en nuestros productos y también con la Proposal 65 B de California, que es una de las proposiciones que, si no la cumple el producto, no se puede comercializar en ese estado”. 

Oportunidades en el mercado 

En relación con el termoformado tradicional, sobresalen las aplicaciones de domos para berries, pastelería y también para la industria Automotriz, donde la compañía busca impulsar el uso de materiales biodegradables, en función de cumplir con las nuevas reglamentaciones que giran en torno al tema sustentable. 
“Actualmente tenemos dos líneas de extrusión a capacidad instalada de 400 toneladas mensuales; podemos ofrecer extrusiones sencillas y coextrusiones; las coextrusiones generalmente las hacemos con PETG y PET virgen, o PETG y rPET. Otra de las combinaciones que ha dado buen resultado es el PET virgen coextruido con rPET, para tener un producto más sustentable y con los requisitos de la FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos, por sus siglas en inglés), al ser una resina 100% virgen en sus capas externas”.
Cabe mencionar que el PET biodegradable de Y&L PET Manufacturing posee un seguro ecológico. En otras palabras, se biodegrada en un periodo no mayor a cinco años. Sin embargo, brinda al consumidor la opción de reusar y, a la industria, su reciclaje. “El seguro ecológico se activa sólo en caso de que el material llegue a un tiradero municipal o vertedero”. 
Si bien el mercado ha aceptado esta solución, para el gobierno no aplica del todo, debido a que, bajo sus estándares, promueve la biodegradabilidad en un lapso no mayor a un año.
“Entiendo que el PLA (Ácido Poliláctico) podría ser una alternativa. Nosotros no producimos lámina de PLA porque resulta difícil conseguirla. También, por otro lado, el costo es cuatro o cinco veces más que la resina 100% virgen de PET, no hay abasto y tenemos la gran desventaja de que dificulta el reciclado cuando se combina con el PET”. 
El riesgo que se aproxima, advierte David Antonio Yano, será encontrar productos similares a los de PET elaborados con los de PLA en los residuos, razón por la que se echará a perder una gran cantidad de PET que podría servir para reciclarse; es decir, no se podrá utilizar el PET como un subproducto para la industria del Termoformado
Y&L PET Manufacturing, S.A. de C.V., empresa especializada en la fabricación de láminas para conversión y termoformado, ofrece extrusiones, coextrusiones, lámina biodegradable, lámina 100% virgen y rPET.